En las sombras

Con el tiempo me he dado cuenta de ciertas cosas. A veces darse uno cuenta de ciertas realidades es como un ovillo de lana que se ha liado más de la cuenta y parece un misterio sin resolver, pero que poco a poco, con paciencia y ciertos conocimientos, termina por ser desenredado y organizado. El cerebro es así, se lía a sí mismo con la cantidad de información y desinformación mezcladas. Una vez organizado todo como es debido, aunque queden muchos flecos, el grueso está claro y sin dudas, al menos no más de las necesarias.

Sí, creo en las conspiraciones, la historia de la humanidad es una historia de conspiraciones, la historia de la convivencia humana. Decir otra cosa demostraría un absoluto desconocimiento, o señal de no haber leído un pasaje de historia en la vida. Conspiraciones, traiciones, secretos de estado y de alcoba; reyes, filósofos, políticos, soldados, sacerdotes, etc. todos han vivido un mundo de conspiraciones en la historia. Que en la actualidad se prosiga con ese pan nuestro de cada día, del quehacer de los que protagonizan este gran teatro, es algo más lógico que pensar lo contrario. Si las conspiraciones son absurdas o no, solamente pueden ser catalogadas con el paso del tiempo, porque es costumbre no atenderlas siempre a su debido momento… y así pasa lo que pasa, si no que se lo digan a César o a Sócrates o al mismo Cristo (éste también es un personaje histórico).

El grueso que queda claro es, y a lo que iba, que el mundo está gobernado por corporaciones, es decir, por mega-empresas internacionales o transnacionales. Quien niegue ésto es que es un maldito ignorante (como diría Trevijano) o un paleto ilustrado (ídem). Sin ánimo de ofender, y más de hacer ameno este escrito, pido disculpas a los que se sientan identificados. Basta echar un vistazo por el bosque de empresas que nos rodean, las cuales, aunque muchas de ellas son medianas, en realidad son sucursales o subsidiarias de otra mayor, y ésta de otra. Por supuesto no me refiero a la empresa familiar pequeña, el que tiene una tienda o un bar o un hostal o una empresa de yeseros, etc. Incluso muchas medianas empresas, con bastantes trabajadores, se escapan de esta severa crítica, pues se mantienen al margen de tan demoníacos dueños del mundo.

¿Cuáles son esas empresas? Nombrarlas es un tarea poco apetecible, pero podría poner como ejemplo: http://negociosyemprendimiento.com/top-100-las-empresas-mas-grandes-del-mundo-2011/ , de la lista de este enlace se ven fácilmente, porque destacan, empresas del sector energético, empresas de tecnologías, de la alimentación, farmacéuticas y los sempiternos bancos. Pero estas empresas, tienen a su vez acciones en bolsa, son catalogadas por empresas aseguradoras y de riesgo, y además, sus consejos de administración están compuestos muchas veces por la misma gente, perteneciente a otras empresas que ni salen en los rankins. Al final el top cent pertenece a muy poca gente, las cuales a su vez suelen ser familias y apellidos famosos en la historia por ser dueñas de las mayores riquezas del mundo y metidas en casi todos los freagaos y transformaciones (a base de conspiración y talón en mano) desde antes de la Revolución Industrial.

En el mundo hay muchas formas de gobiernos: repúblicas de varias clases, monarquías de varios tipos, gobiernos presidencialistas, dictaduras (se diferencian de otras, como de la monarquía, en que la toma de poder no es ancestral, sino muy reciente históricamente), etc. La mayoría de los países tienen una forma de elegir representantes (espero que no me dé la risa) llamada democracia: se supone que un ciudadano vota a un candidato para que lo represente, bla, bla… La democracia, esa palabra puesta en boca de todos, que se usa a destajo e indebidamente, pasándole igual que a la palabra “amor” usada por diestro y siniestro sin la más mínima idea de su poderosa acepción y su trascendente significado. Para que una democracia sea real, es decir, realmente una democracia, debe estar depositado el poder de la nación en el pueblo y ser éste quien dictamine las reglas de juego que le concierne, quien va dirigir las diferentes facetas del país y defender sus intereses. Pero en la actualidad no es eso lo que ocurre, pues son los gobernantes quienes dictaminan sus propias reglas de juego y mandan sin freno ni criba en los diferentes poderes de un estado. Para más inri, esta dictadura encubierta se disfraza de hermosos cantos de sirenas y el pueblo llano cree a pies juntillas que en sus manos está el poder. El caso de España es especialmente relevante, aunque pasa lo mismo en muchos países “democráticos”, donde hay una partidocracia, es decir una dictadura de partidos políticos. En esta concepción se parecen mucho, salvando muy pocas distancias, a los países comunistas, de partido único; lo diferente es que el poder recae y es alternado por dos o más partidos, con vistas de durar ad infinitum. Los partidos políticos no son interiormente democráticos, no veo como pueden ser democráticos más allá. Además están financiados por empresas y entidades privadas, comprometiendo toda imparcialidad desde el mismo momento de la recepción de la ayuda. Y así comienza la ignominiosa historia del gobierno. Otro tema es las regla de juego principal, es decir, la elección, el voto, donde se adultera de tal modo estas reglas para que no haya forma de escapar del imperio de partidos. Una verdadera democracia debe contar todo voto, tener el mismo valor y que haya un filtro de candidatos, y de posibles elegidos, y estar prohibida cualquier interferencia interesada. En una verdadera democracia debe haber una separación de poderes, de tal modo que todos controlen a todos y no deje resquicio posible para la corrupción. Esto sería lo principal, pero el carácter de una democracia eficaz debe basarse en la sencillez o simpleza de reglas, en la equidad y justicia del mando, en el no despilfarro de energías y talentos, en el aumento de la eficiencia y sobre todo en la honradez. En suma, que no vivimos en una democracia real, sino más bien en una pantomima, en el caso de España es una Monarquía (porque hay unos reyes) y Partidocracia limitada al Bipartidismo Parlamentarista Senatorial, es decir, una cochambre que no sirve para nada, a no ser para mantener el status quo de los sinvergüenzas de siempre: la Casa Real y la Clase Política, ambos tutelados por la Banca y las Corporaciones.

De corporaciones anda el tema, pues son los que han creado reglas de juego internacionales y sus instituciones, desde el FMI hasta la OMC, y los bancos nacionales o estatales, ya de por sí dirigidos por la banca privada. El dinero, las finanzas, los hierofantes del mismo, son los que mandan realmente, a varias escalas, desde pequeños pueblecitos perdidos de la mano de Dios hasta grandes países y grupos de naciones, como la Comunidad Europea. Si a esto le añadimos Bilderberg, Trilateral, CFR, y otros medios e instituciones, vivimos en un mundo plenamente controlado por poderes vendidos a poderes en la sombra; por supuesto, la patria de Cervantes no iba a escapar a esta tiranía. ¿Ven ahora por que introduje el tema de las conspiraciones? Hasta aquí las conspiraciones son reales, incuestionables, nada más hay que abrir un poco los ojos para darse cuenta. Eso sí, hay medios para que muchos no se den cuenta o no tengan ganas de abrir ese poco los ojos. La industria del entretenimiento y la mecánica de la economía  hacen que la gente no tengan ni tiempo ni ganas de hacerse preguntas.

¿Qué hay más allá de estos gobernantes en la sombra, los dueños del dinero (verdadero dios del mundo actual) y qué pretenden en última instancia? Esta es la pregunta del millón, ojalá lo supiera con certeza. Y es a partir de aquí cuando la conspiración se vuelve dudosa, no por ser o no creíble, pues nunca son creíbles para el público lego; sino que se pierde en un ovillo, muy relíado y perdido de misterios. Aunque yo tenga mi particular, y probablemente equivocada, hipótesis, la verdad es que muy poco se puede decir con certeza, con pruebas o documentación fidedigna por delante, son más bien sospechas, intuiciones, extrañas “coincidencias”, etc. Una conclusión a la que he llegado es que muchos de los gobernantes del lado oscuro pertenecen a sociedades secretas, y sé que dentro de las sociedades secretas hay una agenda para el mundo, y que dentro de estos grupos hay escalas o grados, donde los secretos son otros y la agenda otra; de tal modo es así que un miembro de base puede buscar hacer el bien y un poco más arriba todo lo contrario. ¿Quién está detrás de los que están detrás? ¿Cuál es la sombra de la sombra? ¿Demonios? ¿Extraterrestres? ¿David el gnomo? Ni idea; pero salvo al simpático gnomo, no descartaría cualquier otra posibilidad.

Sabemos, lo que sabemos, que hay pruebas más que suficientes para sospechar que en la creación del ser humano tuvo mucho que ver los extraterrestres, o ángeles o dioses según cultura ancestral. Culturas como la sumeria, la egipcia, la china, la griega, la hindú, las precolombinas, etc. son un arsenal del origen de estas sospechas, más que fundadas. Si la creación del ser humano fue dirigida, no sé si ordenada, por estas entidades, ¿qué me impide pensar que no estén ahora mismo detrás del gobierno en la sombra? No sé qué motivos podrían tener para dejar atrás la claridad del día y hundirse en la oscuridad para llevar a cabo sus planes o aspiraciones, pero probablemente hubiese una guerra de dioses y un posterior tratado de no injerencia en asuntos humanos. Pero hay injerencia, con meticulosa pulcritud, sin que apenas nos demos cuenta, las sombras actúan a través de los humanos (o no tan humanos) que están en el poder visible y éstos actúan en el mundo entero, a través de corporaciones, partidos, instituciones, etc. Se han hecho con el poder de la energía que mueve ahora mismo el mundo: el dinero (becerro de oro) y a través de esta energía manipula el mundo y hace esclavos. Antes de tener tal dimensión de importancia esta energía, se hicieron con el control de otras, como la religión, la cual mantienen todavía.

En qué consiste la esclavitud. Lo primero es que nos hace esclavos pero nos hacen creer que somos libres, de ese modo no hay el mínimo interés en desear la liberación, pues si no te percatas de tus cadenas cómo vas a querer liberarte. Te esclaviza usando esas energía que poseen en exclusividad, te atan a unos patrones generacionales, tradiciones sin sentido que vemos con adoración y a la búsqueda de la felicidad a través del dinero y el consumo. Te meten en la cabeza pensamientos, que aceptas como propios, y deseos en el corazón que piensas que son propios, pensamientos erróneos y sentimientos egoístas. La búsqueda del bienestar se convierte en el objetivo, lo que conlleva consumo, deudas, y mucho trabajo, que quita tiempo. El poco tiempo libre es rellenado con tonterías, con formas de ocio que aparten de hacerte preguntas indebidas. En suma, te alinean, te subyugan, te vampirizan, te anonadan, y tú, todos, mientras tanto, con nuestra mejor sonrisa; porque no te percatas de tus cadenas. Creo que el objetivo está cumplido, las cadenas están impuestas y la gente esta idiotizada. Todo lo que se mueve ahora mismo en el mundo es para no dejar resquicio de escapada y afianzarlo. El gobierno mundial es una forma viable para ellos en este sentido y no pararán hasta que lo consigan, aunque en cierto modo ya lo han conseguido a través de la globalización. Pero el objetivo no es un mundo unido bajo un mismo gobierno, con una misma religión, con una misma moneda, todos hermanos y cantando de felicidad por la calle de la piruleta. El objetivo es un mundo con una misma moneda, con una misma religión (una por encima de las locales) y con un gobierno mundial, que controle todos los movimientos de los ciudadanos y que éstos estén en contantes rencillas, guerras. Quieren un centro quieto y un alrededor de caos, como una isla de paz rodeado de un mar de tempestades, donde ellos vivan bien y el resto vivan mal. ¿Con qué idea? Ellos no necesitan  dinero, ni más poder, ni riquezas, ya tienen esto. ¿Qué quieren? Quieren al ser humano en sí, la energía de sus almas, sus sentimientos, sus pensamientos, sus vibraciones. Ellos son vampiros de las energías del ser humano.

¿Se puede hace algo? Pues sí. Si todos abrimos los ojos y somos conscientes de nuestro poder, podríamos obrar maravillas, milagros, y estos vampiros de las sombras no tendrían nada que hacer contra nuestro poder. Somos dioses en potencia, y chupar de un dios en potencia es un sorbo que los tiene drogados, si le retiramos esa droga tendrían dos soluciones, o se curan de sus adiciones o se rebelarían de mala manera. En el segundo caso creo que podríamos contra ellos, y si no creo que tendríamos ayuda. He hablado del lado oscuro, el cual viola las leyes de no injerencia, pero el lado claro, aquel que respeta las leyes, puede intervenir si se lo pedimos.

En resumen, ciertas teorías conspiracionistas son probables, otras son posibles y discutibles. Pero al margen de explicaciones más o menos esotéricas, que entrañan más un credo que una prueba para muchos, lo cierto es que lo visto hasta ahora es muy preocupante. Debemos tomar conciencia de ello, despertar de una vez por todas, hacer valer nuestro poder intrínseco y exteriorizar todo aquello que de bueno llevamos en nuestro interior. Si queremos que nuestros hijos y nietos, nosotros mismos, vivamos y tengamos posibilidad de transcender, debemos revolucionar el mundo en una estancia amigable para todos, benevolente; y para ello debemos volver a la Madre Tierra, un equilibrio entre naturaleza y tecnología, entre cuerpo y alma, entre progreso y bondad. Mirad dentro de vuestros corazones y buscad la humildad.

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Todo es Energía

 Los axiomas, refranes, dichos, proverbios, máximas, tienen en común su elegancia, y además lo socorridos que son al incluirlos en cualquier argumento. Los axiomas herméticos son una base, unos paradigmas, que en principio se presumen incuestionables, al menos en el mundillo esotérico; como premisas no tienen precio. No sé si hermético, pero seguro que sí, y no sé si plenamente científico, aunque seguro que sí, pero decir que TODO ES ENERGÍA, es decir una verdad. Otra cosa es como interprete cada uno el concepto TODO, el concepto ENERGÍA, e incluso el concepto ES.

La materia es energía, ya fue demostrado en física, y de manera contundente en Hiroshima y Nagasaki. Cualquier cosa u objeto, por pequeño o grande que sea, sea un botón o una estrella, es energía, formas de energía enclaustradas en formas de materia. Se presupone pues que toda la materia es una forma de energía y que en principio toda energía es susceptible de convertirse en materia. Hay en todo caso una energía simple subyacente en todo, a lo que se llega al axioma que Todo es Energía. Como no soy físico y tampoco metafísico, espero tener la capacidad de explicarme y ser entendido. 

Conocemos la energía de la materia, nosotros mismos somos energía en este sentido, pues nuestras células están formadas por moléculas diversas y éstas por elementos de la tabla periódica y éstos por átomos, etc. etc. y si aceptamos la teoría de las Supercuerdas, estamos formados por estas Cuerdas, que en definitiva son formas de energía, los primeros ladrillos reconocidos de la materia, más allá de esto la ciencia dice poco, ya entra la filosofía y la metafísica. Las ciencias tienen esto, son limitadas, llegan o ganan terreno a la filosofía, pero se quedan cortas en ciertos límites del microcosmos y el macrocosmos. En realidad no se sabe a ciencia cierta, y disculplen el juego de palabras, cual es la base primera de la materia, ni los límites exactos del universo o cosmos, también ignora o se cuestionan la realidad misma y el principio del universo conocido; claro está que eso no quiere decir que el universo newtoniano no funcione. Todo lo predecible y repetible en ciencia es predecible y repetible, el problema está en que ciertas cuestiones y cosas son impredecibles e irrepetibles, o bien repetibles pero impredecibles.

Pero, ¿qué es la energía? La energía es el potencial de una sustancia, sea cual fuere la sustancia, para existir, transformarse y multiplicarse. Es pues una acepción de la energía que satisface el imperativo clásico y el heterodoxo. Lo importante viene en clasificar el concepto “sustancia”, pues no es lo mismo una piedra que un sentimiento o el agua que un pensamiento, de lo que se denota que hay sustancias visibles e invisibles, facílmente palpables y comprobables y no tan palpables y comprobable. Es ahora cuando las vestiduras de los científicos al uso se desgarran, pues he metido en el mismo saco cosas reales y cosas “irreales”, pero es así, Todo es Energía.

El método científico tiene sus límites o una capacidad de valoración limitada, como dije, en ciertas fronteras del microcosmos y el macrocosmos. Si bien se puede juzgar con el método la energía de un gramo de carbono, no lo pueden hacer con una medida de amor o de terror o de duda, por ejemplo. Pero otros métodos, no-científicos, al menos no tradicionalmente científicos, sí miden energías como las descritas, las cuales, al igual que de la materia, también tiene su ritmo, vibración, afinidades, oposiciones, etc.  y sus consecuencias.

Cuando se dice que Dios es Amor, en realidad se está diciendo que hay una energía creadora y una energía sustentadora del Todo, no que Dios se dedica a hacer cariños a sus creaturas. Imaginad un centro emisor de energía, del que en un especial big bang creo el universo actual y que gracias a una energía que lo envuelve todo (el antiguo Éter) se sostiene la creación. Ese Dios inimaginable e incatalogable es ese Centro, lo que no quiere decir que solamente sea ese Centro. Pues del mismo modo que la ciencia tiene sus límites, la espiritualidad  y el hermetismo se encuentra con otros, en el macrocosmos y en el microcosmos. Hay una energía primordial que mantiene todo en latente estado de vida, es una energía vivificadora, que lo sostiene todo. Después de este tipo de energía hay ciertas transformaciones que hacen que existan diferentes tipos de sustancias o energías más especializadas, con diferentes ritmos, vibraciones y musicalidad, más etéreas o más densas dependiendo de las sustancias, de las dimensiones y de su forma.

Cuando un ser humano está pensando está transformando una energía base en una energía propia de pensamientos, los cuales también pueden variar dependiendo de la intención, así mismo cuando está creando sentimientos está haciendo lo mismo. Las energías afines se agrupan y fortalecen, así que energías de odio se agrupan con energías de odio y hacen su trabajo e intencionalidad, salvo que energías opuestas la contrarresten, por poner un ejemplo. Como somos máquinas de creación e intencionalidad tenemos la capacidad creadora, al modo de Dios, pero con nuestro poder correspondiente, a nuestra escala. Eso sí, hablar de escalas en un Todo eterno e infinito es un sin sentido, pues nuestra escala humana puede ser poca cosa o algo increiblemente gigante. Todo es Energía y todo son formas de energías, por lo que hay que tener en cuanta nuestro potencial a la hora de pensar, sentir, actuar, imaginar, suspirar, etc.

Se puede tener una visión muy clarificadora del Todo bajo los auspicios de la ciencia y el hermetismo, pero las interrogantes siguen siendo muchas, más que las respuestas, lo que invita a la humildad y a la modestia, de todos, científicos, filósofos, psicólogos, herméticos…

Podemos crear, venciendo los límites impuestos por nuestras propias reglas, y podemos transformar casi sin límites. La fe es una forma de creernos sin tapujos esta capacidad divina. La energía sustentadora del Todo está ahí, se puede tomar de ella, del mismo modo todo nosotros estamos formados por distintas formas de esa energía, de la cual podemos tomar y transformar. Es la obra del Mago, la de la transmutación, la de la regeneración; es la multiplicación de los panes y los peces; es la de resucitar muertos y de entre los muertos; es la de mover montañas…

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Entrevista a José Luis Velázquez Rodriguez -Técnico en Farmacia

1-Lo primero que he de decir es que estoy encantada de que hayas dicho que sí a mis cuestionarios filosóficos y que me siento muy cómoda con alguien que siempre dice lo que piensa y sabe qué pasa en el mundo actualmente.Cuéntanos, querido José Luis, ¿quién eres?.
Llevo toda una vida haciéndome esa misma pregunta:¿quién soy?. Unas veces he sabido contestármela y otras no. Supongo que no lo sé. Pero tengo mis sospechas: soy uno con dios, formo parte de él y él de mí. Terrenalmente hablando, y no es poco, podría decir que soy padre de tres hijos, que soy esposo de una gran mujer, y el hijo de otra grande,y como todos, o casi todos, tengo hermanos, cuñados y sobrinos; dentro de ese contexto familiar y de la vida de pueblo me muevo, con un trabajo, como el de técnico de farmacia, que me hace estar en contacto con mucha gente; aunque en el fondo soy un solitario y pese a mi vida que es monótona, me gusta sentirme libre, de ahí mi afición al senderismo, por ejemplo, y vivir mundos interiores intensos. Pero espiritualmente hablando, tras mucho pensar, requetepensar y sentir,requetesentir, he llegado a la conclusión, como el sabio, que “sólo sé que no sé nada”. 
Y es cierto, a penas he recorrido unos metros en el camino del conocimiento y oteo un inmenso e inalcanzable horizonte. Esta sensación te hace sentir pequeño, y a la vez grande, porque sabes que tú formas parte de ese misterio, de Dios. 
2- ¿Porqué elegiste la carrera de Farmacia?, ¿qué puntos viste que te atrajeron?.
No la elegí a priori, más bien me tropecé con ella. Todo empezó cuando hice la PSS(Prestación sustitutoria del Servicio Militar), pues los objetores de conciencia éramos llamados a hacer este servicio o la mili, o la cárcel si no quería hacer ninguna de las dos primeras cosas. Allí, en la Cruz Roja, que fue mis destino, conocí a mi actual jefe, que tenía una farmacia y necesitaba un ayudante; de eso hace ya 17 años. No soy farmacéutico, de hecho ni tenía el graduado escolar, pues dejé el colegio en 7º de E.G.B. a los 13 años para trabajar como cabrero. 
Con el tiempo me saqué los títulos y unos cuantos cursos a la vez que trabajaba. En suma, es una manera de ganarse la vida, y después de estar en el campo y hacer varios trabajos, la farmacia, bajo techado y con calefacción es un premio. No es mi vocación pero me ha ayudado mucho, y dicen mis jefes que soy muy bueno en lo que hago, así que, me imagino que no lo haré mal. 
3- ¿Cuál es el tanto por ciento en que la gente verdaderamente SANA con sus sintomatologías físicas o psicológicas gracias al medicamento?. ¿Cómo se logra esa estadística y cómo es de fidedigna?.
Estas preguntas son muy difíciles de contestar, pues estadísticas hay muchas y muchas de ellas contradictorias, desde publicaciones públicas a las privadas. Te puedo dar mi parecer, basado en mi experiencia profesional y en lo que tengo leído y estudiado. Mi impresión es que muy pocos medicamentos funcionan y son absolutamente necesarios. La inmensa mayoría se pueden sustituir por una alimentación saludable, ejercicio y paz en el corazón. Hay mucha sugestión y efecto placebo. Medicamentos con el mismo compuesto, al cambiar de caja y creer el paciente que les hace menos, termina haciéndoles menos; y viceversa, cuando creen que les hace efecto, aunque antes no les hiciera, les cura su dolencia. Esto es de libro y para ENMARCAR!!!.
Hay un porcentaje enorme de medicamentos psicotrópicos, el que se llama comunmente “de los nervios”, y muchas son las gentes que padecen depresiones, ansiedad, insomnio, etc. Hay mucha dependencia a los fármacos, tanto, que ni intentan vías alternativas. Vivimos tiempos difíciles y se nota en la gente que acude a una farmacia o al médico.
4- ¿Qué es lo que tú piensas personalmente acerca de toda la empresa S.A. de la farmacología?.
Es una auténtica mafia. Las grandes multinacionales, e incluso no tan grandes, disfrazan con eufemismos y subterfugios actividades mafiosas. Basta con echar un vistazo a la trama de la gripe A, y cuestiones como esta y no tan conocidas se dan mucho.
5- ¿Quién maneja toda la masa farmacológica, es decir, qué intereses hay detrás de toda esta producción de (permíteme que te lo diga) drogas legales y quién o quiénes se están beneficiando sin ningún tipo de solución a las llamadas enfermedades?.
Basta con echar un vistazo, de nuevo, a la revista Forbes de empresas, muchas de ellas son pertenecientes a la industria farmacéutica y médica.
6- ¿Cuál fue el momento en que tú te viste despertando y diciéndote: aquí pasa algo raro, algo que no sabía antes?.
En mi trayectoria profesional casi desde el inicio, muchas veces me decía a mí mismo: uf!, esto huele muy mal. Pero creo que me preguntas por trayectoria vital. Se puede decir que desde el nacimiento fuí especial. Desde que me acuerdo tuve experiencias llamadas paranormales: sentir presencias, ver y sentir cosas, tener revelaciones, una sensibilidad especial, una energía especial, no sé, pero creo que me entiendes sin entrar en detalles, un niño índigo dirían muchos. Con el tiempo estas experiencias fueron convirtiéndose o transmutando en una visión de la vida y del mundo especial, desde otra óptica. Me alejé de todo lo “raro”, cerré esas puertas, y abrí las ventanas de la sabiduría, de la búsqueda de la sabiduría, buscando el conocimiento interior. Fue casi orgásmico leer cosas que yo había soñado o que había descubierto en la soledad de mi mundo. Lo peor de todo esto es que te sientes muy solo e incomprendido. Hasta que no descubrí que había gente con situaciones parecidas a la mía, por revistas, libros y sobre todo por internet, no entendí que tampoco era tan “raro”. Con internet decidí en foros y en webs, y ahora con el facebook y los blogs, hacer llegar mis pensamientos, compartir. Aunque siento que todavía puedo aportar más, pero estoy limitado, y por ahora me mantengo como teórico más bien, si es que me puedo llamar así. 
7- ¿Cuál es tu función en la farmacia y cómo deseas ayudar a los otros?, ¿qué crees que puedes aportar a otros desde este conocimiento interno acerca de la Farmacología?.
Soy ayudante, y esta palabra, lejos de ser peyorativa, es algo muy importante, pues mi tarea diaria es hacer que todo marche bien, de mostrador hacia dentro y de mostrador hacia fuera. 
Hay mucha gente que necesita ayuda, pero más que dispensar un medicamento me propongo dispensar complicidad, amabilidad, comprensión…La farmacia viene de la química y ésta de la alquimia, pero es más importante la alquimia interior. Muchos necesitan palabras amorosas. Aunque con tantas normativas cada vez se automatiza y controla más el acto de dispensar, atándonos a las cadenas del tiempo y del espacio.
8- Y por último, ¿cuál es tu verdadera misión y cómo crees que puedes dar lo mejor de ti a través de este mundo terrenal?.
Mi misión en la vida es APRENDER. He comprendido que como soy pequeño y no tengo grandes dotes o virtudes, lo único que puedo hacer es vivir día a día aprendiendo y enseñando lo aprendido a quien me rodea, y ahora con esta herramienta de internet, puedo hacer llegar mis pensamientos a muchas personas, sin grandes pretensiones, sin querer convencer; cada cual comprende cuando está preparado o le llega el momento. Pero sinceramente, Elena, cada vez siento más la necesidad de estar callado. Rendir culto al sagrado silencio y conseguir algún día la ansiada humildad, que para mí es uno de los pasos más importantes para lograr mi objetivo. Humildad, conocimiento de Dios y la fé. Otro de mis objetivos son mis hijos, desearía ayudarlos para que lograsen la sabiduría y ellos pudieran construir un mundo mejor, donde la paz y el amor reinasen en todos los corazones. Un abrazo, querida amiga, ha sido un placer esta entrevista. Nos vemos!. 

* Me he quedado con más ganas de seguir la entrevista porque me han aparecido más y más preguntas mientras José Luis las contestaba…me las guardo para más adelante. 
Si deseais poneros en contacto con José Luis Velázquez Rodríguez podeis ir a la página/blog: joluvero.wordpress.com

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Perspectivas y ansias de una nueva revolución

 Muchos autores y pensadores del movimiento insurgente, antisistema, del mundo occidental y capitalista, se sitúan en la hipótesis de que todo está controlado por grandes corporaciones: banca e industria, y detrás de grandes apellidos o familias. Todos, según estas teorías, tachadas por muchos medios como conspiraciones o conspiranóicas, somos objetos de su avaricia y sus planes ocultos. Se remata, según muchos, con ciertas sociedades secretas y ciertas ramificaciones extraterrestres, etc. En cierto modo, tenga pruebas o no, sospechas muchas, o más bien intuiciones, creo que cabe la posibilidad de la certeza de estas conspiraciones; pero no descarto estar equivocado. Para mi no es prioritario averiguar si detrás de Rockefeller hay un señor más importante que se sienta en un silla de una secta secreta y que éste obedece los dictámenes de seres del inframundo. Y no es que no tenga importancia, es importante, por supuesto, pero creo que es fundamental lanzar la mirada de las conspiraciones y los esfuerzos al interior, no al exterior. Pues de nada sirve ganar la guerra o la batalla contra los dioses si perdemos nuestra alma. Dicho esto, hago un punto y aparte para ir a lo que iba.

¿Somos esclavos? ¿Somos realmente libres? Contestar estas preguntas pueden variar de un país a otro, pues está claro que no se puede considerar este aspecto del mismo modo en un país islámico que un país occidental o que un país comunista que un país capitalista, que un país pobre o que uno rico. Pero a grandes rasgos se pude extrapolar una versión realizada en occidente, por ejemplo, a un país del oriente o del sur. Todas la naciones del mundo tienen cosas comunes, y por desgracia muchas de estas cosas son nefastas. Uno de sus parecidos es que el que es rico manda y el que es pobre obedece, que todos rinde culto y pleitesía al dios dinero, que hay corrupción en las esferas del mando y que hay manipulación de las masas para conseguir ciertos objetivos políticos y económicos. Da igual si es Teherán, New York, Madrid, Calcuta, Pekín, Sydney, Rabat o Moscú, en todas parte impera esos parecidos: culto al dinero y búsqueda del poder a toda costa. ¿Somos esclavos? Sí, y no ya de un régimen comunista-capitalista en China o Cuba, o de un régimen islámico-capitalista en Irán o Arabia Saudí, o de un régimen de libre mercado esclavista occidental, todos somos esclavos del dinero y de las falsas promesas de este indigno dios. Para colmo, en todas partes se manipula a las masas para creer que son libres. El recurso de la democracia por ejemplo, tal como está en estos momentos, es una falacia, pero eso sí, cada vez que se vota el censado cree que está ejerciendo su libertad y es él quien dictamina quien se pone y quien se quita. Falso, no hay democracia verdadera, siempre son los poderes del dinero el que dictamina; puede que pongan a uno en vez de a otro, pero ambos son feligreses y deudores de tales poderes. El bipartidismo de las democracias occidentales, por ejemplo, son un fiel reflejo de lo que dijo: rojos y azules en realidad son lo mismo, izquierdas y derechas igual, no hay diferencias sustanciales.

Desde pequeños se conduce la vida del ser humano para hacer de él un hijo del sistema. No puedo juzgar otras culturas, pero como dije, quizás sea facilmente extrapolable. El sistema educativo: lineal, frío y amputado, no es más que una forma de alineación, un reducto de feligreses y seguidores. No se educa para aportar algo constructivo a la sociedad y al grupo, se educa para “ser alguién el día de mañana”, que sin eufemismo quiere decir para ganar dinero y vivir bien. Es una aspiración dictada como digna llamada “búsqueda de la felicidad”, que pasa por crear un corazón egoísta, orgulloso, competitivo… Esto es otra, se educa para competir. Todos deben competir con todos y todos deben luchar para ser catalogados como los mejores: mejores notas, mejores trabajos, mejores puntuaciones… No se educa para complementar, aportar y completar, sino para dividir. Es un fiel reflejo de la sociedad en la que se vive. En casi todos los ámbitos de la vida se premia la competición y al que por supuesto llega a la zona de arriba o gana en al misma: deportes, escuelas, hogares, política, salud, universidad, etc. Tal es así que hay un total rechazo a los “perdedores”, son considerados como leprosos. La creatividad y el arte, dones del hemisferio derecho del cerebro, están denostados, no hay magia, espíritu, ecología, asignaturas adecuadas en la educación. Claro está que los estamentos legislan en educación para que un alumno sea un día un perfecto integrante de la sociedad, es decir, se integre en el mundo laboral, se educa para que encuentre un trabajo, repita patrones, que por allende repercutirá en la economía local y global. No se hacen a seres humanos, se hacen a trabajadores, y un trabajador no es más que un feligrés del Becerro de Oro, activo o pasivo, sin querer o a la fuerza; al menos tal como están ahora las cosas.

La mayoría de los seres humanos del mundo no tienen independencia económica, palabra que por sí misma es una aberración, por lo que tienen que recurrir al préstamo. ¿Por qué se acude al préstamo? Pues porque se les ha inculcado desde pequeños la idea de la propiedad, y por supuesto, la propiedad cuesta. Un automóvil, una casa, una finca, una piscina, una televisión, un objeto cualquiera, tienen un precio de mercado, y la mayoría de ellos son adquiridos con deudas. Esta vorágine de compras no para nunca, ni aunque se termine de pagar otros préstamos o hipotecas, pues sigue y sigue; de que les entren ganas de consumir se dedican los cada vez más sofisticados medios de propaganda consumista: la publicidad. La deuda, la propiedad, las compras compulsivas, el consumo desorbitado, te hacen esclavo, esclavo del dios dinero y por añadidura de sus templos: bancos, cajas, bolsas, etc. Por lo tanto, si el gasto y la deuda es desmesurada, las horas de trabajo y el trabajo también. ¿Qué ocurre cuando se trabaja tanto tiempo o los trabajos son tan duros? Que la primera consecuencia es que no hay tiempo libre, la segunda es que se está cansado. Al estar sin tiempo, cansados, se le añade malhumorados, ansiosos, estresados, deprimidos, etc. Lo que al final repercute en una vida familiar insignificante, en comportamientos egoístas (“el poco tiempo que tenga para mí”), y en el que nuestros hijos sean educados por el estado y su nefasto sistema educativo, y vuelta a empezar. El concepto tiempo es fundamental en estas cuentas, pues quien tiene mucho tiempo libre corre el peligro de ponerse a pensar y a sentir, y a que probablemente resuelva que su vida no es vida y que el mundo no es mundo, y tal vez, concluya que es esclavo y que necesita libertad. Los poderes, sean cuales fueren estos, que no me voy a poner a decir quienes son, tiene estrategias para que esto no ocurra. La industria del entretenimiento hace aparición en el tiempo no laboral del individuo, su principal arma es la televisión, aunque también usa otros aparatos de entretenimiento: videojuegos, cine, juegos de azar, deportes, etc. Las drogas y otros tipos de sustancias psicotrópicas (incluyendo el opio del pueblo) hacen el resto. Aquí está el secreto de que muchos parados no les den por cuestionar al sistema, son manipulados tanto o más que aquellos que no tienen ni tiempo de rascarse. Da la impresión que todo es un enorme reloj con múltiples engranajes y que al final todas las piezas encajan para que el tic tac no pare.

Control y manipulación, es la esencia de la mezquindad del sistema, para lo cual usa armas como las descritas anteriormente y otras que quizás ni pueda sospechar. Manipulan emocionalmente para que los deseos hagan el juego que se espera, la demagogia política, las aparentes divisiones y guerras, la publicidad, la búsqueda de la felicidad, la imperiosa necesidad de la propiedad, etc. estimulan al individuo a ser egoísta, soberbio, corto de entendederas, integrante de tradiciones sin sentido y de facciones con menos sentido aún. El individualismo impulsado desde finales del siglo XIX y primeros del XX, llegando a su culmen en el XXI, han convertido al ser humano en una máquina de carne y hueso, vacío y sin más Dios que él mismo en realidad. Claro está que esto es lo general, por supuesto hay personas y grupos de personas que probablemente no hayan sucumbido,y otros que incluso estén peor. Divide y vencerás, dijo el general, y no hay mayor división que deshacer el grupo y dejarlos a todos aislados. Control y manipulación, una propaganda diaría y bien acogida por el gentío facilita la cosa.

¿Cómo se despierta? Despertar es difícil, pues esto requiere un cambio de paradigma, de mentalidad tal, que resulta un hito casi imposible. En este sentido tengo claro que escucha quien está preparado para escuchar y ve quien está preparado para ver, es como si la tarea de despertar fuese también una lucha individual, será porque al llegar a tales extremos de individualismo no sirve de nada otros focos de atención, nada más que la propia individualidad; pero creo que el erre que erre de aquellos que creemos estar despiertos, al final surte un efecto. El hecho es que cuando el oído está preparado es cuando el oído escucha, no antes. No importa que seas el mejor orador, escritor o milagrero del planeta, si no están por la labor no están o si no vibra en tu misma onda, entonces todo es inútil. Otras veces, con una simple palabra, abres los ojos de alguien, por supuesto para que siga su propio camino y vea su realidad, pareciendo increíble. En estos foros y encuentros no deja de ser un acto de onanismo, quizás necesario para ahuyentar la soledad, los que nos hablamos, pues estamos más o menos en la misma onda. En un simposium de medicamentos por supuesto la gente que va desea oir cuestiones sobre el medicamento, si a alguien se le ocurre algo distinto, por ejemplo, hablar de ovnis, le gritarían, pues todos están en la misma onda y van a lo que van. Cuando un periodista da una conferencia sobre espíritus, lo extraño sería oirle decir algo sobre la preparación de la torrijas. Es así, simpatizamos con los que están en la misma onda. ¿Cómo hacemos llegar el mensaje a aquellos que no están por la labor? No se puede. La más que podemos hacer es vivir con nuestro mensaje a cuestas en nuestro entorno familiar, laboral, etc. y que como el agua orada la piedra, poco a poco, llegue un momento en que se consiga algo.

Da igual la agenda oculta o esotérica de los poderes fácticos, da igual la clase de prisión que nos agarrote el cuerpo, la libertad, la liberación, debe ser interior, del alma, en lo más profundo de nuestro ser. Pues si la sociedad la forman seres que son libres de corazón el mundo cambia. He aquí el error de revoluciones anteriores, que se ha buscado la libertad, la emancipación, fuera de nosotros mismos. Se ha considerado siempre que la libertad es la capacidad de decidir sin coacción y de poder expresarse sin barreras, pero no hay peor enemigo de esta consideración que aquellos que conducen las revoluciones, y en último lugar el peor enemigo somos nosotros mismos. Todas las revoluciones habidas han conducido a lo mismo, a la sangre, al dolor, pues se exterioriza todo lo que se lleva dentro: dolor, revancha, venganza, ansias, etc. Otra manipulación y otra forma de control más han sido y son las insurrecciones y revoluciones tradicionales. Propongo un nuevo alzamiento, una nueva revolución, sin sangre, sin matanzas, sin altercados, sin que se levante el aire, pero a la misma vez la revolución más grande jamás llevada a cabo y experimentada: la revolución espiritual. Y no confundamos revolución espiritual con religión, al menos en el sentido tradicional conocido, ni confundamos con otra cosa, pues es nueva, solamente ha sido experimentada de modo individual, pero nunca colectiva. Una nueva revolución en la que el corazón esté en paz, en la que se busque el bien colectivo, en la que lo importante sea la búsqueda del amor, en la que no existan fanatismo, ni instituciones que la dirijan, ni profetas ni envidados. Esta revolución está por hacer, y es la que se debiera hacer, y no son ñoñerías ni utopías, es la única forma posible de entendernos todos, pues al imperar la humildad y la búsqueda de la colaboración y el bien común, nos hallaremos en una sociedad equilibrada, entre nosotros mismos, en nosotros mismos y con la naturaleza.

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La guerra

La guerra, sí, la guerra, es la derrota del diálogo, de la diplomacia, de la esperanza, del bien, y el triunfo de la desesperación, de la oscuridad. La guerra es el jinete del Apocalipsis que dirige y conlleva a los otros: hambre, miseria, enfermedades, plagas, etc. Pero la guerra no se hace porque la gente común decida que es el único recurso que les queda, sino porque unos cuantos dirigen su pensamiento, les pone las armas y los faculta para apretar botones asesinos y gatillos sin piedad. Unos cuantos viven de la guerra: ventas de armas, préstamos bancarios, reconstrucción, explotación de recursos, seguridad, etc. y son estos señores de la guerra los que presionan a las autoridades y embaucan a la población para que sus deseos malignos sean tomados como el mejor de los recursos. Exaltación de la patria, de la bandera, de la raza, del territorio, del pasado glorioso, del futuro prometedor, del dios actual, son motivos que enarbolan para mover a las masas.

La amenaza de un gran guerra mundial, tras la caída del telón de acero, sigue siendo tan real como entonces. Armas nucleares suficientes como para hacer volver a la humanidad a la Edad Media siguen amenazando día a día. Aunque las empresas que se dedican a la fabricación de las mismas viven de las convencionales, desde cazas a un rifle de asalto, su munición, helicópteros, pistolas, etc. estas son las que dan dinero a las multinacionales que viven de la muerte, multinacionales que están en los primeros puestos de riqueza del mundo, que además pertenecen a las familias más importantes y adineradas del planeta. Todo están entrelazado en estas esferas, donde los que fabrican, exportan, importan, están mezclados con otras empresas productoras y explotadoras de yacimientos energéticos. La bolsa, el mercado financiero, es el templo donde se hacen las guerras, guerrillas, batallas y atentados.

No es demagogia, es la pura verdad, si los recursos que se gastan en guerras y en la preparación de guerras fueran a parar a los necesitados, en el mundo hace tiempo que se hubiera acabado la miseria. A estos señores de maldad también les conviene dividir al mundo entres ricos y pobres, además, sus empresas de publicidad y de comunicación hacen ver a sus esclavos ricos que los necesita para poder vivir en confort y a sus esclavos pobres (porque todos son esclavos) que deben aspirar a ese confort, y para ello mete a todo el mundo en la iglesia del consumismo y en la religión del capitalismo, incluso a aquellos que están en contra los dirige para que compre sus armas al incitarlos a la lucha armada contra los capitalistas.

Nuevas armas se preparan, algunas son secretos a voces, otras se dejan entrever en la prensa, otras ni se conocen; pero ya es conocido la creación de armas electromagnéticas, de microondas, de fotones, están experimentando con nanotecnologías, y nunca hay que olvidar las armas químicas y biológicas, que nunca se han dejado de fabricar e investigar. Todo este afán productivo no es en balde, las nuevas armas se guardan y las obsoletas (aunque capaces de hacer atrocidades) se venden hasta a los propios enemigos para poder hacer caja. Hasta he oído que incluso pueden crear armas de antimateria, si esto ocurriese sería el fin, no volveríamos a la Edad Media sino a la era Arcaica o Agnostozoica o incluso peor.

Mi impresión es que no desean la destrucción del mundo, sino que el mundo viva en constante miedo y paranoia. Pero esto se les puede ir de las manos, una guerra nuclear puede surgir en cualquier momento, aunque probablemente también ganen entonces. Las posiciones geopolíticas, esquizofrénicas muchas, describen una situación actual un tanto extraña: USA sigue siendo el más poderoso, es el Imperio Romano de la actualidad, los verdaderos enemigos de estos siguen siendo los rusos y surgiendo un enemigo que puede ser incluso peor, China; todos los movimientos estratégicos que Estados Unidos realiza están pensados para que a mediano y largo plazo obtener ventaja sobre el gigante asiático y controlar a los bolcheviques. La amenaza terroristas islámica es una tensión internacional casi forzada, pues muchos países tienen que tener una amenaza en ciernes para justificar gasto militar. Por ahora los chinos no les hace falta amenazar militarmente a nadie, pues poco a poco su industria y comercio se están apoderando de parcelas que antaño pertenecían a occidente, a la misma vez que son prestamistas de los mismos; lo que puede significar que en un futuro inmediato se hagan demasiado poderosos y occidente decida acabar con ellos y así de paso rebajar el número de habitantes de la Tierra. Rusia es un oso dormido en una cueva, puede salir en cualquier instante y liarla, recursos y armas tiene de sobra, y puede él solito acabar con media humanidad si quisiera. Otro aspecto a tener en cuenta es Oriente Medio, con el polvorón de Israel en medio de una zona donde todos los odian o al menos odian a sus gobiernos con claras políticas sionistas. La obsesión por la protección y por conquistar de los sionistas (no confundir con judíos, semitas, israelitas, etc.) les puede llevar a atacar a Irán y ésta, fuertemente armada a lanzar un arsenal a la contra, lo que llevaría a USA a ayudar a sus aliados, arrastrando a la OTAN con ello, y podría provocar una escalada tan intensa que hasta da miedo pensar en las consecuencias, pues Israel sí es capaz de usar armamento nuclear para defender sus “derechos” (legítimos o no es otra cuestión). Rusia no se quedaría mirando, acercaría sus peones para provocar una retirada del enemigo y podría meterse en guerra, pues no hay que olvidar que Irán es su aliado…

Al margen de este batiburrillo político, la cuestión es que el ser humano debe prepararse para la reconstrucción de un nuevo mundo, porque tarde o temprano todo se irá al garete y los que queden deben pensar qué mundo quieren.

A diferencia de hace siglos, la cuestión no se dirime en patrias o naciones, éstas son meros nombres en los libros de Geografía, las verdaderas patrias se llaman: General Electric, Royal Dutch Shell, Toyota Motor, ExxonMobil, BP, HSBC Holdings, AT&T, Wal-Mart Stores, Banco Santander, Chevron, Total, ICBC, Gazprom, PetroChina, Volkswagen Group, JPMorgan Chase, GDF Suez, ENI, Berkshire Hathaway, Vodafone, Mitsubishi UFJ Financial, Procter & Gamble, CCB-China Construction Bank, Verizon Communications, etc. etc. etc. basta con mirar la lista Forbes para saber para quiénes se hacen las guerras, para quiénes pagamos los impuestos, a quiénes adoramos arrodillados con temor o con admiración. Cuando un hombre va a la guerra no va por España, ni por USA, ni por la libertad, ni por Dios, ni por un ideal, estas cosas son las caretas, la esencia, la realidad es que un hombre mata y se deja matar por gasolina, por la televisión, por el fin de semana en la playa, por su consola de juegos, por su chaleco de marca. Las empresas son las patrias, la bolsa es el templo, el consumo es la oración, y el dios, el poderoso dios, el que lo mueve y lo provoca todo, el que necesita y exige todo, incluso de los que aparentamente están en contra, es el Dinero.

(Bueno, esto da para escribir mucho, en otra ocasión continuaré, gracias por la paciencia)

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La violencia

Vivimos en una sociedad violenta. En todas partes, en cualquier sustrato social, en cualquier ambiente, la violencia explícita e implícita brillan en esplendor. No hace falta irse a verlo a un campo de batalla, en la cola de la pescadería ya triunfa, en la palabras de las gentes, en la mirada de muchos, en los silencios de unos cuantos. La gente está llena de frustraciones, miedos, rencores, envidias, celos… y todo ello les produce un carácter violento, a veces poco distinguible, a veces confundido entre una maraña de contenciones sociales o morales, que explotan cuando menos espera. Violencia y ceguera, la de la ignorancia, pero no la ignorancia del simple, del que es campechano y tiene poca ciencia, sino la ignorancia del que se cree valedor, inteligente, con razón. Esta ignorancia del orgulloso es terrible, carga de odio y violencia todo aquello contra todo aquello que es diferente o que le discute o que no agacha bajo su ego. Es la violencia una prueba de falta de humildad, de un ego hinchado.

El mundo respira violencia, transmite violencia, contagia violencia. Está lleno de guerras y conflictos armados, que es como gustan llamarlo ahora. El mundo está lleno de gente que en sus trabajos, en sus facultades, en sus escuelas, en sus deportes, en los centros comerciales, en la calle, en sus iglesias, en sus mítines, en sus decisiones, están cargados de violencia. Violencia en arrebato, violencia en ataques, y violencia enquistada, como una peste y contagiosa habitualmente.

Desde pequeños nos enseñan a ser los mejores en todo, a que debemos ser los primeros y ganar, a competir, a creernos los halagos de la familia… Nos convierten en máquinas de rivalidad. Buscan y nos obligan a que tengamos las mejores notas, las mejores estadísticas. Nuestros padres nos defienden a capa y espada, aunque no tengamos razón, y que siempre la culpa es de otro. Luego se extrañan del comportamiento que los niños tienen de adulto. Matan a sus mujeres y se dicen a sí mismos: ella se lo ha buscado, es por su culpa. Le pega una paliza a un forofo del equipo rival: él se lo ha buscado, es por su culpa. Abandona a sus padres en un asilo: ellos se lo han buscado, es por su culpa. Mata a un perro que no sirve: él se lo ha buscado, es por su culpa. Bombardea una ciudad extranjera: ellos se lo han buscado, es por su culpa. Excusas, excusas, y nada más que excusas, para intentar tapar el odio, la violencia que los corroe por dentro, pero que no intentarán quitarse jamás porque no la ven, no saben que la tienen o porque la justifican. En los trabajos hay mucha violencia, todo el mundo es tu rival, te quiere quitar tu puesto o se va a quedar con algo tuyo. Esos anglicismos nuevos, como mobbing, bullyng, etc. no son más que definiciones de la violencia proyectada, del odio, del rencor, de la ignorancia, es el acoso, que existe dentro del ser humano y proyecta.

Hay varios aspectos de la personalidad humana, que por morbosidad, está elevada a los altares de este siglo, qué digo, de este milenio: el sexo y la violencia. Es como si estas facetas despertara el depredador que llevamos dentro, el cual por la evolución espiritual jamás debiera salir; pero que sale cotidiánamente. Son esclavos de las pasiones. ¿Quién puede rechazar una afrenta o una ofensa o un desaire o algo peor sin usar la violencia? El poner la otra mejilla no va con el ser humano.

Sin embargo, no es que no sea capaz de amar, puede amar, pero le cuesta mucho hacerlo. Amar es tan sencillo que la complicada mente humana la analiza como imposible, por increible. No sabe amar, es la conclusión, y necesita ser enseñado, para lo cual se debe dejar enseñar, y he ahí la dificultad, que no se deja. Antes debe desterrar toda la mierda que lleva dentro y una vez limpio dejarse llenar por el amor. El amor es contagioso, más que la violencia, más que nada en el mundo, pero para ello el amador debe saber amar y el amado debe dejarse, para lo que necesitará la humildad. Por ello le pido a Dios que me dé humildad para dejarme ser amado y me enseñe a amar, para poder liberar a mis hermanos de las ataduras de la violencia, del odio y de la ignorancia.

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Los tres pasos principales

Voy a definir brevemente los tres pasos principales o tres pilares principales en los que yo baso mi filosofía de vida, es decir, mi propósito y tareas en la vida, mis objetivos, aquello que quiero alcanzar y el modo que he escogido para hacerlo. Tengo otras clasificaciones al respecto, algunas bastante más complicadas y saturadas de información, no obstante, creo que la sencillez es la base de la sabiduría y que por lo tanto debemos partir de ella para poder obtener frutos. Veámoslo.

Primer paso: el conocimiento de Dios. Segundo paso: la humildad. Tercer paso: la fe. Todas dependen de todas, pero deben seguir ese orden o al menos simultanearse. El objetivo de estos tres pasos es alcanzar la iluminación, la redención, la corrección, la transmutación…, en suma, ser Dios.

El conocimiento de Dios. Partimos de la idea de que alcanzar el conocimiento de Dios es imposible, porque se define a Dios como inconmensurable y eterno, lo que conlleva la imposibilidad del conocimiento total; no obstante, es el trabajo del día a día en pos de ese conocimiento el que justifica este primer paso. No lo voy a conseguir pero lo voy a intentar. El camino se hace al andar. Es, pues, no una cuestión de metas, sino de medios, del conocimiento que se adquiere en el camino. Hacer el camino es este primer paso, mientras se aprende. Podría llamarse este primer paso: “El conocimiento” a secas, pero no es la idea, porque cualquier otro conocimiento no vale, puede ayudar, pero no vale, porque el enfoque se debe dar espiritualmente. Para adquirir conocimiento se debe aprender mucho, estudiar mucho, leer mucho, escuchar mucho, soñar mucho, jamás descansar. No se puede ser fanático, ni agarrarse a algo en concreto, se debe navegar entre tempestades de dudas, no en la seguridad de una brisa. En esta fase, el peor enemigo es la sensación de seguridad, creer que ya es suficiente y que con lo que conoce va bien. Cábala, hermetismo, cristianismo, teosofía, astrología, numerología, tarot, judaísmo, islam, budismo, filosofía, psicología, conspiraciones, ufología, parapsicología, arte, historia, biografías, literatura, física, matemáticas, etc. son ciencias o paraciencias que se tendrán que estudiar o tocar alguna vez, para ayudar a hacerse las preguntas adecuadas, para darse respuestas que satisfagan lo suficiente como para desaprenderlas e ir a otra cuestión. Es intentar alcanzar el conocimiento del todo, de Dios, es buscar definir a Dios, su creación, al ser humano.

La humildad. Es el segundo paso, que se va adquiriendo poco a poco en el paso anterior, hasta que alcanza su punto culmen en el paso tres. Si no hubiera humildad no habría forma de adquirir conocimiento, porque el orgullo te haría creer que ya conoces lo suficiente y que tu conocimiento es el verdadero. Por eso la humildad debe aparecer en medio del camino del caminante y acompañarle todo el trayecto. Imagina que estudias gran parte de tu vida, con esfuerzo, con ansias, costándote tiempo, sudor y hasta dinero, una determinada filosofía o religión, y que alcanzas tal cuota de conocimiento y sabiduría que los ángeles del cielo se te aparecen y te rinden loor; pues bien, la humildad te haría mantenerte con los pies en el suelo, te obligaría a mandar a los ángeles a hacer puñetas y a olvidarte de todo lo aprendido, para empezar a cuestionarte las cosas y volver a empezar con la noche oscura del alma. Sin humildad no se puede conseguir el conocimiento de Dios, porque la humildad es la que te dice de la imposibilidad de conseguirlo y la que te anima a que lo intentes sabiéndolo.

La fe. Cuando llevas toda una vida aprendiendo y desaprendiendo, cuando has tocado con la punta de los dedos el conocimiento de Dios y se ha escapado, como si fuera la arena de la playa, cuando ya no puedes más y te rindes a la evidencia, que no eres nada, que no eres nadie, que jamás llegarás a conocer del todo, cuando la humildad llegue a su momento cumbre, entonces te entregarás a Dios, te postrarás a sus pies en silencio, sin decir nada, sin pensar en nada, humillado por toda la vida, y dices como Aquel: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, hágase en mí tu voluntad”; entonces, solo entonces, formaras parte de Dios, serás Dios, estarás en Él, tendrás el conocimiento, porque tú serás el conocimiento.

No creas que sabiendo los tres pasos puedes pasar al tercero, no podrás, deberás adquirir la experiencia de los otros dos, sin los cuales no llegarás al momento del salto de fe, el de la última exigencia de la humildad. Imagina que estás toda una vida aprendiendo a volar y cuando llegas a tu meta te encuentras que debes nadar, la fe es tirarte al agua, olvidándolo todo. Es el sacrificio mayor: “el que ama su vida la perderá”.

En resumen. Un primer paso que dura toda la vida, buscando la verdad, adquiriendo conocimientos. Un segundo paso que se va obteniendo poco a poco en el primer paso y lo acompaña hasta el final del mismo. Y un tercer paso, breve, pero intenso, que es para lo que uno se está preparando ( o no) en los otros dos pasos, sin los cuales no podría superarse: se debe tener un bagaje de conocimientos suficientes como para saber en qué punto estas y para desaprender, al menos, se debe haber aprendido algo antes, y se necesita de la humildad, con la cual, estás capacitado para tomar decisiones y hacer sacrificios.

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Piedra angular

Siempre nos creemos el centro del universo, como si no hubiera un antes y un después de nosotros. 

El tiempo es tan fugaz, acaba tan pronto nuestra infancia, se va tan deprisa nuestra juventud, apenas dos estornudos y nuestro cabello está lleno de canas. De repente tenemos dolencias que solo vimos en nuestros achacosos padres o quizás en nuestros venerables abuelos. No damos crédito, pero a medida que el planeta da vueltas sobre su propio eje y alrededor del astro rey, degradamos, empequeñecemos, nos dirigimos irremediablemente a la brazos de Anubis. Es una visión realista y trágica de nuestra minúscula historia, donde no somos más que un delicado jarrón  de porcelana en medio de un huracán. Todo esto me hace pensar en nuestra pequeñez. Somos pequeños. Sepan ustedes que antes de nosotros vivieron y murieron otros, y que cuando de nosotros no quede ni el recuerdo, otros vivirán y morirán. Es así. Esta fatídica visión de nuestra realidad, la cual no tiene más vuelta de hoja, es la que es, me anima a meditar en los misterios que nos precedieron y aquellos que nos son coetáneos.

La geografía nos hace conocer el planeta donde vivimos, nuestra casa, su historia geológica, su ubicación, sus movimientos. La historia nos hace conocer el trasiego de la humanidad sobre este planeta, sus imperios, sus conquistas, sus guerras, sus personajes. Por ello es tan importante estos estudios de la historia, porque nos hace conocer como ha vivido y como vive el hombre, y nos da una visión global y precisa de cómo vivirá y de cómo morirá. No obstante, es la mente humana, su esencia u alma, la que realmente es misteriosa, donde la filosofía y la psicología intentan explicar el porqué de tales vivencias, de tales comportamientos, de tales pensamientos. Las manifestaciones artísticas, su historia, sus escuelas, sus estilos, son los que denotan cómo nos expresamos, qué ángeles y qué demonios llevamos dentro.

Hay un antes y un después, el tiempo es así, nosotros somos así. Aunque hay un pero, una que huye de esta fatalidad o supuesta fatalidad, que no está discutida con la humildad que debemos tener al sentirnos tan pequeños y efímeros. Es el concepto espiritual, esa especie de punto interior que une pensamientos, sentimientos y vitalidad. Para mí no es cuestión de creencias, uso mi propia lógica, quizás intransferible, pero al fin y al cabo lógica; y ésa me dice que el espíritu, el eterno espíritu, es la piedra angular del arco, sin la cual todo se derrumbaría y dejaría de tener sentido. El sentido de la vida no tendría sentido sin la suma espiritual.

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Proverbios para hoy

A ver, hacía tiempo que tenía ganas de ponerme al día en mi sana obsesión y satisfacción de escribir máximas o proverbios. Hoy es un buen día, como cualquier otro, así que ahí va:

  1. Nunca sabes como va a reaccionar alguien al que le has mostrado su estupidez o su mal hacer.
  2. Jamás valores a alguien por un solo acontecimiento; hay que sopesar muchos.
  3. La ciencia sin conciencia es barbarie, y la conciencia sin ciencia es con.
  4. Cuando seas capaz de sentir tu ser en tí mismo y mires a tu alrededor como atrapado en el cuerpo, y percibes las líneas de relación con los demás y el entorno, entonces tiembla: estás a punto de conocerte.
  5. La humildad es la más grande de todas las virtudes porque comienzan todas con ella y gracias a ella.
  6. Es un error civilizarnos olvidando nuestra animalidad, y un error mayor ser animales en una civilización.
  7. El arte no es la capacidad de reproducir la realidad o la ficción con determinadas herramientas y elementos; el arte es la capacidad de estremecer y enseñar a la vez, superando la percepción de los sentidos.
  8. Lo importante no es si tú crees en Dios, lo importante es si tú ves a Dios.

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New Deal (Nuevo Compromiso)

La crisis actual, que parece ir para largo, tiene unos paralelismos muy significativos con la crisis de los años 30, después del crack del 29, sobre todo por las causas del arranque, la llamada precrisis: sobreproducción, endeudamiento privado e institucional y el juego inmoral y ficticio-real de las bolsas. Cabría resumir, siendo francos y directos, que la avaricia es la causa principal de esta crisis, al igual que las anteriores; avaricia que es desglosada e interpretada en diferentes agentes. Es una crisis sistemática, que necesita de un cambio de sistema y de valores para poder resurgir de sus cenizas, cosa que hasta ahora no se ha producido. Hasta ahora  se ha inyectado analgésicos al sistema bancario, el tapabocas de las ayudas sociales y las aspirinas de planes con un pico muy alto y una caída estrepitosa, todo en vez de curar la enfermedad como es debido. La economía mundial pide a gritos un cambio, pero de sistema. A mi parecer, y que conste que no soy economista, Dios me libre, debiera buscarse la solución en atacar dos frentes a la vez, la de aquellos que viven de su trabajo y la de aquellos que viven del trabajo de los demás, lo que siempre se ha tenido por proletariado y patronal, aunque cada vez más es difícil distinguir quienes es quien. Hay que recortar los beneficios de los ricos, u obligarles a una inversión de sus beneficios en más productividad o bien a rescatar deuda pública, para que los gobiernos tenga mayor margen de maniobras. A los pobres, reeducarlos para que el consumo sea el justo, moderado por definición, y para que reciclen, reutilicen y para que sean más productivos en sus respectivos trabajos, cosa esta que no está en contra de sus derechos sociales: se puede ser productivo trabajando menos horas, pero mejor; esto significa que deben ser compensados por su productividad.

El New Deal (Nuevo Trato) que Roosevelt, el 33, impuso para combatir la gran depresión, son un claro ejemplo de la actitud que hay que tomar para cambiar las cosas. Al margen de si aquello era bueno o malo, eficiente o no, la actitud de “hagamos algo nuevo” fue la idónea. Creemos erróneamente que todo lo actual es lo mejor y que lo antiguo es lo equivocado o lo mejorable, también creemos que ciertos ciclos no pueden repetirse porque vivamos en otra época. Hay que hacer un Nuevo Trato, pero esta vez más radical y con vistas de ser más duradero y que tenga la capacidad de autorepararse.

Pienso que la bolsa debe desaparecer del contexto económico y político en el mundo, pues sus objetivos no son nada positivos para el conjunto de la humanidad, al no tener más fin que el enriquecimiento de algunos, personas e instituciones, situados la mayor de las veces por encima de los gobiernos, las leyes y del pueblo llano, aunque a veces las leyes y los gobiernos se cambien para favorecer a esos poderosos. Asimismo pienso que el papel de los bancos deben cambiar drásticamente, teniendo en cuenta que sus objetivos son la salvaguarda de los bienes ajenos y el préstamo a los que necesiten incrementar sus bienes. Deben desaparecer los bancos de inversión, al igual que las bolsas, y solamente existir los bancos o cajas comunes, que presten a intereses decentes, lejos de la usura actual. Si tenemos en cuenta que la gente pida prestado solamente en momentos cruciales o para invertir en productividad eficiente, la cadena de deuda y pago se equilibrará bastante.

El gobierno debe controlar la deuda privada y debe controlar las instituciones privadas y públicas financieras, para evitar la especulación. Radica todo en que todos controlen a todos, en democracia los poderes se controlan, o debieran controlarse, los unos a los otros, y el pueblo llano controle las instituciones. Tal vez debierase meter en este control al cuarto poder, que con su repetida libertad de expresión, son la mayor de las veces herramientas de los gobiernos o de los poderosos. De algún modo habría que controlar, con tribunales especiales, que la imparcialidad o la libertad de expresión fuesen reales.

Sigamos con el Nuevo Trato. Barrido del mapa las bolsas y los bancos de inversión, debiéramos centrarnos en la productividad eficiente y con pocos o ningunos residuos, llamado economía ecológica. No podemos concentir la corta vida de los bienes de consumo y la cantidad de recursos que se necesita (excesivamente baratos) para fabricarlos; todo debe ser aprovechado.

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Amor de pareja

¡Qué difícil es saber amar! Amar es una de las tareas más difíciles que se puedan emprender y aprender; tal es así que juraría que muy pocos en el mundo saben amar de verdad. Un amor puro, libre de cargas y de ataduras, sin sentidos egoístas, universal e intenso, ¿dónde se puede encontrar? Me gustaría poder amar así, como un ser de luz, iluminado, lleno de bondad, con altísima humildad. El poder amar es sin duda el mayor de los poderes.

Incluso yendo más a los terrenos de lo posible, cerca de nuestras aspiraciones, en el amor de pareja se debe trascender, donde el cuerpo no ocupe el centro de la relación y donde los sentimientos no capten toda nuestra atención, tampoco donde nuestro cerebro sea el que controle una relación… la relación debe ser equilibrada en el espíritu, donde todos nuestras partes: cerebro, corazón y cuerpo estén en perfecto equilibrio. En pareja debiéramos aprender a amar en espíritu.

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Ángeles y demonios del interior

Por estas extrañas, pero buscadas, coincidencias, estoy estudiando historia del arte e historia del mundo contemporáneo, a mi modesta altura y comprensión, que no es mucha. Y me asombro de ver, de leer, de saber, que esa misma especie que es capaz de crear tan bellas catedrales, tan magníficas pinturas, tan extraordinarias melodías, es la misma de hacer dos guerras mundiales, de crear bombas atómicas, de construir campos de concentración, de fusilar a su propia familia, de violar mujeres y reventar niños. Da que pensar que sea la misma especie, que tal vez antes de lanzar un misil sobre una población sea capaz de emocionarse con Bach, o que después de temblar de rubor ante una pieza de Brahms pueda matar a un ser humano o algo con vida. No me cabe en la cabeza, aunque entiendo que es así, que el ser humano tiene en su interior todos los demonios del infierno a la vez que todos los ángeles del cielo, y que unas veces afloran unos y otras veces los otros. Extraña raza.

Tal vez no haya santos perfectos, ni malos perfectos, tal vez es un cúmulo de actos los que determinan qué somos más. El propio Hitler, estereotipo de maldad, era capaz de emocionarse con Wagner, que digan lo que digan los que odian (y con motivos) a los nazis, era un compositor muy bueno, un gran músico. ¿Puede un hombre sensible hacer cosas malas? ¿Puede un hombre rudo hacer cosas buenas? ¿Está en las sencillez más absoluta la más absoluta belleza? ¿Puede la belleza conducir al horror? ¿Puede haber una bondad sesgada? Son muchas preguntas de este estilo. Hasta un hombre malo es capaz de dar cosas buenas a sus hijos. Pero hay tántos puntos de vistas, tántas clases de personas, tántas formas de expresar los sentimientos… El autor del Pijama a Rayas, con su genial nóvela, muestra a un padre bueno que era el director de un campo de exterminio, una narración mezcla de inocencia y de locura, de sinsentidos, de sueños rotos, de pesadillas reales… La Lista de Schindler es otro ejemplo. Pero no hay que centrarse en el ambiente nazi y en el exterminio judío. En otras guerras, en otras contiendas, en otras persecuciones, en otras catástrofes, el ser humano a sacado lo peor de sí y lo mejor de sí, incluso en la misma persona ambas cosas. ¿De qué madera estamos hechos? Creo que en los grandes acontecimientos es donde sale a relucir lo que realmente pesa en nosotros.

Yo tengo mis respuestas a preguntas como estas, y aunque equivocado puede que esté, sé los entresijos del corazón humano, porque al examinar mi alma veo la condición humana, y todos somos así. No puedo creer que en lo más profundo del más horrible asesino no hay un rescordo de amor, quizás gritando salir, quizás enterrado entre millones de toneladas de rencor. Me cuesta creer, asimismo, que la profundidad más absoluta de un santo no haya un hueco para la ira, para la lujuria, para el rencor, quizás machacado por millones de toneladas de buenas acciones, de amor, de bondad. Por los frutos los conoceréis, será que al final solamente cuenta lo que hemos hecho, no lo que somos capaces de hacer; porque todos somos capaces de hacer las cosas horribles que vemos y las cosas maravillosas que comprobamos.

Conociendo estas cosas no es de extrañar que tengamos que pedir el perdón de nuestras deudas, a la misma vez que perdonamos a nuestros deudores. Pero, ¡es tan difícil perdonar! Lo es, y lo es porque nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos, nos cuesta porque la ceguera del rencor no nos deja ver más allá del sufrimiento. No podemos encontrar la paz en nuestro corazón porque el perdón no es sincero, porque la mansedumbre no está en nuestra alma. Nos falta la humildad, esta mágica virtud tan imposible obtener.

Hoy voy a bajar la cabeza y voy a pedir perdón, a Dios tal vez, a mí mismo seguro. Será un primer paso para poder perdonarme a mí mismo. No sé si seré lo suficientemente humilde como para pedir perdón a otros, quizás se me debieran de abrir los ojos para ver a quién ofendí, que de seguro fue a muchos; porque esta es otra cuestión, la capacidad de ver el daño es primordial para enmendarlo.

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Los 10 misterios más grandes de la historia del mundo

1. El pelo de los ángeles

Es un fenómeno natural rara vez visto, sobre el cual los científicos todavía no tienen explicación. Se trata de un material filiforme, suave y liso, que desciende del cielo al suelo, pero se evapora y desaparece al momento de caer en el suelo y antes de ser visto por la gente. Este fenómeno sucede en todas partes del mundo, y frecuentemente hay personas que declaran haber hallado pelos de ángel en lugares donde se han producido fenómenos OVNI.
 

2. Mapa de Pill Rees

Es un mapamundi antiguo mundialmente conocido, elaborado por Pill Rees, almirante de las fuerzas navales del Imperio Otomano y especialista cartógrafo del siglo XVI. El mapa presenta con precisión la topografía de una parte de la costa occidental europea, el norte de África y la costa de Brasil.

3. El Arca perdida de la Alianza

Considerada como uno de los mayores tesoros del mundo, el hallazgo del Arca presentaría un hecho irrefutable: que las descripciones del Antiguo Testamento se acercan a la realidad. El Arca perdida de la Alianza, que se guardaba en el Sancta Sanctórum del Templo de Salomón en Jerusalén, es uno de los mayores enigmas en la historia de la Biblia. Para los creyentes, el Arca es el valioso recipiente que contiene las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos entregados por Dios a Moisés en el Monte Sinaí.

4. Objeto metálico de hace 65 millones de años

El ser humano no existía aún hace 65 millones de años, y menos aún el ser humano podía elaborar instrumentos metálicos. Sin embargo, una creta (una clase de calcita blanda) de 65 millones de años de antigüedad hallada en Francia contiene dentro un tubo de metal en forma de semihuevo.

5. Fósiles de existencia imposible

Hasta el momento aún queda cierta cantidad de fósiles que no se pueden evaluar mediante la geología o la paleontología. Por ejemplo, el fósil de un dedo humano, hallado en las rocas calizas de la zona ártica canadiense, tiene una historia que se remonta a hace 100 ó 110 millones de años. Y en el estrato sedimentario de esquistos de la región de Delta, en el Estado norteamericano de Utah, se ha descubierto un fósil de huella humana, dejada posiblemente por unas sandalias, cuya historia puede datar de hace 300 a 600 millones de años.

6. Libro de Oera Linda

Es un manuscrito de los polémicos frisones, antiguos habitantes de la región al norte de Holanda, que incluye temas de historia, mitología y religión. Llamó la atención de la gente por primera vez ya en el siglo XIX.

7. Enormes bolas de piedra de Costa Rica

En los años treinta del siglo pasado, unos obreros de la construcción, al abrir camino para una plantación de bananos en el bosque de Costa Rica, descubrieron de repente decenas de bolas redondas misteriosas, con tamaños que iban de una bola de pingpong a un diámetro de ocho pies y con diferente peso, hasta 16 toneladas. Quiénes han hecho estas bolas perfectas y por qué constituye realmente un enigma.

8. Piedras de Ica

Un antropólogo peruano ha reunido más de 1.100 piedras de andesita. Todas ellas, cuya historia puede remontarse a hace 500 a 1.500 años, han sido conservadas considerándose como piedras de Ica. Lo sorprendente está en que éstas tienen grabados con muchos motivos, algunos de ellos muestran escenas sexuales, de operaciones quirúrgicas de corazón o transplantes de cerebro, y algunos muestran con claridad imágenes de dinosaurios, estegosaurios y pterodáctilos.

9. Piedras de Dropa

En 1938, una expedición arqueológica dirigida por Qi Futai descubrió en unas cuevas de la cordillera de Bayanhar, en el Tíbet de China, vestigios de una cultura asombrosa de la antigüedad remota: en las cuevas están enterradas centenares de piedras, que según parece tienen una historia de 10.000 a 12.000 años. En el centro de cada piedra está grabado un círculo y una hendidura cóncava espiral. Estas hendiduras, al girarse, parecen unos pequeños jeroglíficos contando historias fantásticas sobre el aterrizaje de naves espaciales procedentes de un mundo lejano en esta cordillera. Los locales llaman a los seres inteligentes que conducen estos vehículos similares a OVNIs como “Dropa”. Es posible que los restos de sus descendientes estén conservados aún en las cuevas.
10. Bolas metálicas con hendiduras cóncavas de la antigüedad remota en Sudáfrica

En los últimos 10 años, los mineros de Sudáfrica han excavado unas bolas metálicas misteriosas, cuyo origen todavía no está claro. Estas bolas tienen un diámetro de alrededor de una pulgada y tres hendiduras cóncavas paralelas. Aún no se conoce su forma de elaboración ni su uso.

Esta lista está tomada de la web: Spanish.China.org.cn, cuyo enlace es el siguiente: http://spanish.china.org.cn/science/txt/2009-12/25/content_19130554.htm La lista, a mi juicio, podría ser más extensa, pero los que están son verdaderamente enigmáticos, y en muchos casos no existe explicación racional, al menos a la razón de la ciencia actual, que muchas veces obvian los hallazgos de este tipo, que es más fácil que redefinir lo que se sabe.

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Dulces sueños

Ante la inmensidad de la vida, ante la puerta de los misterios, ante la infinitud de las estrellas, ¿cuántas preguntas nos vienen a la cabeza?

Preguntas sin respuesta, ahogadas en un profundo suspiro, en el suspiro de un enamorado. Apreciamos de repente la pureza, la pureza con contiene y conlleva tales pensamientos; lejos del mundanal ruido, donde todo es engaño y odio.

Como los suspiros de un enamorado, sí, un enamorado sólo vive para su amada, se centra en ello, no hay más allá ni más acá de ella, no existen preguntas ni respuestas fuera de ella. Es el encanto y el embrujo del amor que lo embarga. Así cuando miramos a la inmensidad.

Sueños, suspiros, suspiros y sueños. ¿Qué diferencia hay entre un bello sueño y estar muerto? ¿Estar muerto es soñar eternamente? No. La vida, la vida es una, no se le conoce principio ni fin, la vida es una, toda ella es un sueño, la muerte, los acontecimientos, las cosas, no son más que parte de ese gran sueño.

Ayer era un niño hoy soy adulto, pero el ayer y el hoy es lo mismo. Ayer había nacido, mañana moriré, hoy me hago preguntas, pero el ayer y el mañana es lo mismo. Todo forma parte de un gran sueño, el sueño de la vida.

Liberémonos de las ataduras mentales, de las certezas, de las creencias, y vivamos en un perpetuo baile, muestrario de música. Porque no todo tiene tanta importancia como se le adjudica, y hay cosas que parecen ñoñas y son imprescindibles.

Dulces sueños, que tengáis dulces sueños, porque la vida es sueño, y no es de Calderón de la Barca.

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Detrás de mis ojos

¿Quién nos negará que unos ojos así no son en realidad un grito al Cielo, un hasta cuándo Señor, hasta cuándo? Ojos de esperanza porque sólo se espera, sólo se espera. ¿Y qué esperamos? ¿Nada? ¿Todo? ¿Que vengan a rescatarnos de esta atrocidad llamada vida que hemos convertido en muerte, en parajes de zombies? ¿En que nuestro espíritu trascienda mares allende, brincando infinitos y eternidades? ¿En qué de repente todos demos un salto evolutivo y empecemos a usar la cabeza, ese 90 % que no usamos, y el corazón, ese 100 % que no utilizamos?

Muchas veces he perdido la esperanza, creo, muchas veces la he recuperado, a veces me siento a contemplar mi propia estupidez, mi pequeñez, otras cabalgo entre los dioses, hinchado de orgullo y vanidad. Muchas veces he sentido la llamada compasión universal, otras hubiera sido capaz de destruir el mundo. Muchas veces miro el lado negro de las cosas, otras el lado blanco. Mis sueños se han podrido dentro de mí, haciéndome daño anda las muy jodidas ensoñaciones, aquellas que me llenan a veces de temor y siempre al final de esperanza. Pero mi esperanza no es más que un grito al Cielo, un decir: “Esto debe acabar alguna vez”. Porque yo, al igual que tú, ando sediento y hambriento, pero de paz, de libertad, de justicia, de amor.

A veces pienso que nada tendrá solución, que en realidad estamos abocados a incrementar nuestra ignorancia y a autodestruirnos. Pero pienso, también, no será esto como  lo de Sodoma, que cuando salga Lot… Pero también me mueve ciertos hilos; y dígome que aunque no llegue a ser lo de Jonás, habría que intentarlo, que debemos intentarlo, que debemos correr el riesgo de convertirnos en estatuas de sal, si es que no toca este lado de la historia, que creo que sí.

A veces lloro, pero no por aquello que me toca directamente, aunque todo toca al final directamente, lloro por los horrores que contemplo, por el mal que se hace, el daño que se provoca a los semejantes por cualquier razón. Lloro por la ignorancia, por el fanatismo, por los rencores, por las venganzas, por las discriminaciones, por los que tienen hambre y sed, de pan y agua, de justicia y equidad, de paz y libertad. Lloro por aquellos que siendo indefensos son víctimas de la guerra. Lloro porque existen, hay, millones de niños, de jóvenes, que ya tienen los ojos cargados, de dolor, de odio, de derrota, y han perdido esa sonrisa del que espera con esperanza, porque ya sólo les queda el grito al Cielo y a veces ni eso.

¿Hasta cuándo estaremos así? O mejor: ¿Dios mío, Dios mío, por qué nos has abandonado?

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La ignorancia

Me sorprendo, a veces, pese a mis experiencia, del comportamiento de la gente; como si no conociera ya de qué pie cojean la mayoría. Supongo que nunca se deja de aprender, de ahí la razón de las sorpresas.

No hay peor traba (pecado según teorías) que la ignorancia. Ya Buda tachó a la ignorancia como uno de los capitales obstáculos para alcanzar la iluminación, lo que no me extraña, pues la ignorancia es y vive en oscura sombra, valga la redundancia. A esta lacra, que parece insalvable a priori, le supera una peor, la ignorancia del que cree saber, y es aquí donde la iluminación, el Nirvana, el Reino de los Cielos, se hacen un hito inalcanzable. Es delitoso saberse ignorante y no intentar obtener conocimientos y alcanzar la sabiduría; es aún mayor delito, creerse sabio y por ello no intentar adquirir conocimientos y por supuesto alcanzar una sabiduría, ya que según éstos ya son sabios.

Una vez más hay que hacer un alegato a la humildad. Humildad, señores, humildad, la pequeña llave que abre las gigantescas puertas del Reino o del Nirvana. La falta de humildad, su carencia total a veces, hace que los ignorantes alcancen altas cuotas de fanatismo; fanatismo que disfrazan con razonamientos, a mi juicio insostenibles. Tales argumentos productos de la ignorancia fabrican defensas a ultranza, violencia, rudeza… Sí, es la violencia fiel reflejo del que carente de razón quiere defender su ignorancia. La intimidación es una clase de violencia, el tono incluso, el mensaje oculto de una conversación también lo puede ser. La violencia tiene muchas formas de manifestarse. Unas veces se manifiesta en sus sucio esplendor, con toda la ira, con la fuerza bruta, con sangre; otras con una mirada, con una palabra, con un tono, con una omisión. Todo es fruto de la ignorancia.

¿Como se conoce a un ignorante? No se puede conocer por las razones o argumentos, cualquier disparate puede ser verdad, cualquier convención puede ser una locura; el ignorante se le reconoce por sus frutos, por sus actos, por los medios que utiliza para imponer su criterio. Si yo veo que uno adora a una piedra, a la cual habla y reza, pero obra bondad y no ataca a quien le contradice, puedo decir, que aunque no comparta su visión, estoy ante un no-ignorante. Si otro, adore lo que adore, o no adore, si tiene que acudir a la violencia, a la falta de humildad, y está pintado de fanatismo, entonces estoy ante un ignorante.

El amor por la vida, por aquello que contiene vida, y el sentimiento de misericordia por el prójimo, es una señal de sabiduría. La capacidad de perdón, de corrección, de enmienda, de entrega, son señales inequívocas de que estamos ante un sabio, un iluminado. Puede que no sepa sumar, ni siquiera escribir o leer, pero estaremos ante un sabio. De nuevo son los actos los que define a un ser así, del mismo modo que la violencia es el acto que delata a un ignorante, la paz define al sabio.

La paz, ¡cuán deseada paz y cuán lejos de este mundo de ignorancia! Aún así y todo, el ignorante es digno de misericordia, porque anda perdido y no lo sabe, y esto es muy triste.

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La Atlántida

La Atlántida: lo que la ciencia oculta

La Atlántida: el continente perdido

La Atlántida en Andalucía

La Atlántida en los Andes

Video-Conferencia sobre la Atlantida de Platon en la Universidad. Madrid, Spain

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Creer para ver

Pienso, al igual que algunos, que no es necesario ver para creer, sino que hay que creer para ver, la esencia de esta afirmación es la que me dicta a pensar que todo cuanto veo es porque es lo que creo, así que finalmente, cuando veo estoy creyendo, pero el principio de todo esto es la creencia, es la amplitud de espectro de mirada, la intensidad de la señal que somos capaces de sintonizar, percibir. Soy el que soy porque así me veo, porque al creer hago mi realidad. También puede ver y no creer, aunque si lo estoy viendo es porque lo he creído antes, por lo que aquello que pienso que no creo realmente lo creo y por lo tanto lo estoy viendo. Sé que es un galimatías, pero es necesario sumergirse en este intrincado trabalenguas para sacar conclusiones, que aunque no definitivas si son suficientementes ilustrativas como para hacernos ver la realidad, para hacernos creer y para darnos a entender en lo que creemos.

Mi cuerpo, este que escribe, es un vehículo que mi consciencia, mi yo, mi ser auténtico o esencia, ha tomado para desenvolverse por este mundo. Todo es energía, como apunta el hermetismo, y mi ser es energía que manipula otras energías, mi cuerpo, que manipula otras, el mundo. Cuando nos llega la hora de la muerte soltamos lastre, nos deshacemos de una carga, de una energía sobrante y prescindible, y continuamos nuestro viaje por el basto e inacabado infinito, por la basta e inacabada eternidad.

No soy capaz de atravesar paredes por no creo ser capaz de hacerlo, si de todo corazón lo creyese sé que sería capaz de hacerlo. Este ejemplo serviría para otros, miles de millones. Si realmente tuviese fe (creencia auténtica) podría mover montañas, crearlas, destruirlas, hacerlas de chocolate… Si realmente tuviera fe podría crear universos nuevos, ser un dios omnipotente, el inicio de una eternidad, el centro de un infinito… si realmente tuviera fe sería como Aquel que está sobre mí, el cual tuvo y tiene fe. La fe no es creer en una sarta de estúpidas enseñanzas, en una retahíla de dogmas o practicar con afán y énfasis una disciplina religiosa. La fe, aunque relacionada con la religión, con cuestiones espirituales, va más allá de todo, es una actitud cierta y verdadera con la creencia en uno mismo.

Cobra sentido el pasaje de la Biblia, la presentación de la “llama” a Moisés: “Yo soy el que soy”. Pues bien, a eso es a lo que hay que llegar, al convencimiento del “Yo soy” Más allá del cuerpo, del alma misma, del nombre, del día de nuestro nacimiento, de nuestra vida, está el “Yo soy”, una energía capaz de transformar mundos y universos.

Si crees que no eres, no serás; pero si crees que eres, serás.

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La balanza de mi alma

Wagneriano es el sentir que a veces tengo, como una tormenta que se ve impedida amainar, trágica como el trueno, escatalógica como el rayo, apocalíptica como el viento huracanado, así son mis sentimientos a veces. Pero otras es como un mar sereno, como un contemplar la brisa en los árboles, como un arrullar de una tórtola o un arrumaco de un bebé, o como el ronroneo de los gatos. Los sentimientos son así, son mis sentimientos así. Del mismo modo, mis pensamientos sufren esos vaivenes, eso zigzageantes movimientos, se alzan y caen empicado, y desde lo profundo remonta el vuelo como un ave fénix. Y qué decir de mi alma, ¡oh mi alma!, base de la balanza donde se pesan las anteriores, donde emociones y pensamientos intentan equilibrarse. Es mi alma la que da la medida, la que dice donde se debe pesar más o menos. Cuando pesa mis pensamientos, son mis sentimientos los que imploran, lloran, gimotean a mi alma que los tenga en cuenta. Cuando son mis sentimientos los que dan el do de pecho, son mis pensamientos, los que con razones y lógicas intentaan convencer a mi alma que los tenga en cuenta. Es mi alma la que equilibra o desequilibra.

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La Bella y la Bestia

Siempre he pensado que la Bella y la Bestia son dos caras de una misma moneda, que ambos rostros están en nosotros, que forman parte de nuestro interior. A veces dejamos ver el ogro, otras la dulzura, algunas veces llevamos un tiempo siendo la Bestia, otras la Bella, hay gente que se acostumbra a ser uno de ellos que se olvida que es el otro. Somos ángeles y demonios, blancos y negros, del norte y del sur, de aquí y de allá, somos el uno y el otro, la cara y la cruz, el yin y el yang, somos una dualidad. Pero no nos engañemos, al igual que el símbolo de yin-yang, nuestro yang está manchado de yin y nuestro yin de yang. Tal vez radique el secreto de la dualidad en el equilibrio, bueno, estoy convencido de ello, creo que el secreto está en el equilibrio, no se puede ser una Bestia pura, ni una Bella pura, hay que equilibrar la balanza.

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Perder el tren

No sé ustedes, pero yo, a veces, muchas veces, pienso que cuando uno pierde un tren, es ya un acto balde e infructífero intentar pillarlo. Me pregunto qué debo hacer, si esperar a otro tren con el mismo destino, o echar a correr detrás del que perdí, o tal vez ni siquiera coger uno que vaya al mismo lugar. Una cosa es cierta, cuando pasa el tren, ése, el que se va, jamás volverá; pasará otro, quizás mejor o quizás peor, que vaya a la misma estación o a una más idónea; pero nunca será el mismo, será otro. ¿Quién no ha perdido un tren? Todos, en mayor o menor medida, hemos perdido alguno, yo muchos, soy consciente. Debiéramos aprender a no perderlos, pero el caso es que algunos nos sorprenden atándonos los cordones en el arcén, otros comiéndonos la merienda, otros en una atasco, incluso los hay que se confunden, dejando pasar el tren creyendo que no es el suyo.

En el amor pasa mucho lo de perder el tren, no ya en el amor apasionado de pareja, también en otros tipos de amores: filiales, paternales, amistosos, etc. En las oportunidades que la vida nos brinda, también perdemos el tren: trabajos, viajes, amistades, estudios, etc. Muchos no pueden soportar el sentimiento de perdida y frustración, viviendo acongojados, en silencio, o a grito pelado, con tristeza, hundimiento, dolor en el alma… Otros se alegran al perder ciertos trenes, con el paso del tiempo, porque los futuros les fueron mejores.

¿He de perder este tren? ¿Es mi tren? ¿Dónde me llevará? Algunos se montan al primer aviso: “¡Pasajeros al tren!” Otros, más rezagados, lo cogen en el último segundo, casi decapitando sus extremidades. Y los hay que jamás volverán a ver ese tren, otros sí, pero ése no.

Miro con nostalgia, con cierto apesadumbramiento, con la zozobra que da verse desde fuera sintiendo desde dentro, a los trenes que he perdido, sin saber si acerté o no. Algunos los perdí sin querer, me obligaron a perderlo, y a éstos también los miro con emoción, incluso con remordimiento de conciencia. Pero ya es tarde para enmendar el pasado, aunque no para llorarlo. Ya es tarde para desear lo que jamás volveré a tener, aunque no para un futuro, donde aprendida la lección sepa elegir.

Todo esto imprime carácter, desarrolla la personalidad, dice de qué madera estamos hecho; porque en definitiva somos… somos lo que tenemos y lo que hemos perdido, lo que somos y lo que no somos… somos un complicado páramo, donde coexisten la yermas hierbas secas y las más bellas flores… muerte y vida… sufrimientos y alegrías… desasosiego y esperanza.

Hay un tren que jamás me gustaría perder, que pido a Dios jamás perder, un tren que si pierdo no podría vivir, en el que todo en mí sería negrura y dolor: el tren del amor de mis hijos y el amor a mis hijos. Quizás algún que otro tren me produzcan sentimientos parecidos, que se pueda decir y sospechar que me han dejado destrozado; pero jamás se acercará al terremoto que podría producir perder, que produciría,  el tren de mis hijos. Efectivamente; y sé que para no perder ese tren, deberé estar alerta. Sé además, que mis hijos y yo vamos ya en el mismo tren, por lo que en este caso, el temor es que yo pueda bajarme en una estación anterior o que alguno de mis hijos se bajen en otra.

¿Cuántos trenes habéis perdido? ¿Qué tren jamás quisierais perder?

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Desnudaros sin avergonzaros

El evangelio de  Tomás dice: “¡Cuando os desnudéis sin avergonzaros, os quitéis vuestras ropas y las depositéis a vuestros pies a la manera de los niños pequeños, pisotéandolas! Entonces os convertiréis en los hijos de Aquel que vive, y ya no tendréis temor.” Este evangelio apócrifo, egipcio copto, perteneciente al  códice X de Khenoboskion, atribuído al apóstol en principio, es uno de los más hermosos, en comparación con el resto de apócrifos de su estilo: dichos o hechos de Jesucristo. Este esotérico libro se asemeja en fuerza, aunque centrándose casi en exclusividad en los dichos, a los evangelios canónicos, a medio camino entre los sinópticos y el de San Juan.

Centrándome en el pasaje que he traído, no para examinar en exhaustividad, sino más bien para hacer ver la profundidad del mensaje, he de discurrir por pensamientos un tanto anárquicos, pero no exentos de sentido, con la intención de hacer valer el mensaje en sí y el libro en general. Recomiendo la lectura sin comentarios y luego una posterior lectura con los mismos, como el magnífico monográfico de Jean Doresse, L’Evangile Selon Thomas (El Evangelio según Tomás, Editorial Edaf, 1989)

Es interesante ver como los niños, desprovistos de malas intenciones, de maldad en sí, de motivos para sentirse avergonzados, con capaces de desnudarse, mostrando sus cuerpos sin pudor, y a la vez comprobar como los adultos, en cambio, siente vergüenza, pudor. El pasaje, por supuesto, no habla de cuerpos reales de carne y hueso, un evangelio gnóstico como éste expone parábolas, hace comparaciones, pero siempre se refiere al alma, al espíritu. El cuerpo es el alma, a veces el propio Cristo, a veces la Iglesia, entendida ésta como el conjunto de seguidores o discípulos de Cristo, más que como institución. ¿Qué significa, pues, la desnudez?, ¿y la ropa?, ¿y el acto de pisotear?, ¿cuál es el temor que se pierde? Aquel que vive se entiende por Dios, por el Padre, con apuros incluso un Cristo Pantocrátor; aunque dado lo que se describe en otros pasajes, tiendo a creer que Aquel que vive es Padre de Aquel que resucitó entre los muertos.

Despojarse de las ropas es librarse de los supérfluo, de aquello que estorba, de todas las capas que producen dolor, pudor, que impide transpirar nuestra verdadera identidad. Conforme crecemos en la mundo vamos vistiéndonos cada vez más, una capa de esto, una capa de aquello, y al final es tal la carga que no podemos ni andar. Mientras no nos damos cuenta de lo que soportamos no sentimos vergüenza, creemos que es lo natural, lo normal, la lógica, la ortodoxia; pero cuando despertamos  y miramos lo que portamos, sentimos el pudor de estar de ese modo, lo cual es positivo puesto que nos obligamos a cambiar. Desvestirnos es el siguiente paso, buscando la desnudez, la pureza, la esencia, la transparencia, el brillo de nuestra alma. Entonces, desvestidos, libre de aquello que nos producía tántos males y sufrimientos, nos mostramos ante Aquel tal como somos, hijos del que vive, reconocidos por Él como tales. Pisamos entonces nuestras ropas, en señal de rechazo: me he desvestido y no quiero volver a vestirme. En el acto final de esta obra, perdemos el temor, palabra, acepción que guarda el verdadero secreto del pasaje. ¿Qué es “perder el temor”?

Vivir con miedo es horrible, nos demos cuenta o no de lo horrible que es, seamos o no consciente del miedo que tenemos. Lo tememos todo: perder el trabajo, perder el honor, la fama, el dinero, la salud, perder en definitiva, nos da miedo y vivimos con el miedo de perder, de perder lo que apreciamos, y más aún, de no encontrar lo que buscamos o deseamos; es miedo, pánico, temor pegado en las carnes, como aquellas vestiduras descritas, porque no solamente nos vestimos de vergüenza, también de miedo. La paz es la que nos trae el fin del miedo, la paz sosegada, cuando no tenemos nada que temer, cuando el lastre de toda la roña que debe avergonzarnos y nos avergüenza, queda fulminada bajo nuestros pies descalzos. Sí, pies descalzos, mirada clara y corazón desnudo, verbos, sustantivos y adjetivos que debieran ser nuestros objetivos.

No me canso de repetir, en todos los post que puedo: la humildad es la que nos acercará, la que hará que lleguemos a sentir la paz. Es una paz eterna, porque el pasaje habla de muerte, pero no una muerte que llena cementerios de ladrillos, sino una muerte que destruye el hombre viejo para hacer renacer un hombre nuevo, la muerte del hombre vestido para que renazca, resucite, un hombre desnudo, un uno con Aquel que vive; porque disfrazados no somos reconocidos, pero mostrándonos como realmente somos en esencia sí seremos reconocidos.

Sé que este tipo de lenguaje es difícil de entender, del mismo modo es tremendamente agotador intentar hacerlo comprender, explicarlo, porque al margen de evangelios, de incluso creer en Aquel que vive, hay ciertas pautas que se deben cumplir y ciertos caminos que se deben recorrer para que podamos evolucionar espiritualmente. Espero haber cumplido hoy mi misión de explicar lo que siento, lo que osadamente creo conocer.

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Los males de la televisión

La tele entretiene y manipula, conduce nuestro entretenimiento, nos dice qué debemos pensar, qué debemos decir, cómo debemos vestir, qué tenemos que creer. Lo más irónico es que caen en sus redes hasta los que se creen más listos, más intelectuales, porque al igual que los alcohólicos niegan su vicio, su adicción. Al estar casi todo el mundo manipulado no es consciente de la propia manipulación, se cree que sus pensamientos son propios.

La televisión, al ser visual y sonora a la vez, va directamente al hemisferio derecho, al cerebro emocional e intuitivo, al que nos convence o persuade por las emociones, los sentimientos; he ahí el poder que tiene este instrumento. Es tal la cultura o contracultura que ha impuesto que si de repente desapareciera la gente vagaría sin rumbo, a colisión abierta y frontal contra todo. No puedo haber mayor manipulación. Cierto que todo y todos manipulamos, de un modo u otro, va en nuestra forma de ser, lo grave está en lo positivo o negativo que nos quiere conducir tal hecho, y cuando es por dinero o por poder o por ambas cosas a la vez, es para echarse a temblar.

No nos engañemos, la tele no tiene vida propia, es el instrumento de alguien. La tele tiene un dueño o dueños, o es una familia poderosa o una poderosa corporación. Y éstos son ordenados o conducidos por otro u otros, que marcan el mensaje, la publicidad, etc.

Entretiene, y a través de la publicidad nos busca entretenimientos fuera de ella, de la tele, pero conducida a priori, para no salirnos del eje de sus propósitos. Esto también es útil, de ese modo no nos paramos a pensar. Es el círculo vicioso, todo el día ocupado trabajando para poder pagar mis deudas, y el poco tiempo libre entretenido para no ver mi orwelliana vida, encima manipulado para pensar de lo beneficioso del capitalismo, del consumismo, de la maquina vibradora, de wii, del lcd 5o pulgadas, etc. y vuelta a empezar, más consumo, más deuda, más trabajo, menos tiempo, igual todo a esclavitud. Todos estamos metidos en esta trampa maldita, donde la tele juega el principal papel de propaganda. Y no se ve salida, no se ve forma de huir, es terrible.

La gripe A es un ejemplo de esta manipulación, parece el acabose, la gente huye despavorida como en la películas de terror de serie B. ¿Cuántos mueren de gripe A? Creo que mueren más gentes atragantados por galletas o resbalados en el baño. Aún así ha vendido tan bien la moto que todos creen que este tipo de gripe es peste negra del siglo XXI. Empresas, intereses creados, a través de la tele, han obligado a los cerebros de las gentes a pensar de una determinada forma. Luego, entre que te obliguen a poner la vacuna de la A y entre que la gente peleará por pinchársela, muchos ser hará ricos o Dios sabe qué. Este mismo ejemplo sirve para miles de campañas por el estilo, largo de contar, desde enormes campañas tipo 11S, hasta pequeñas como la telefonía móvil, desde grandes intenciones a pequeñeces con importancia, desde una línea de pensamiento general a volcar en la plebe, hasta vender una vídeo-consola.

A la gente no se le da lo que demanda, esto es una falacia, a la gente se le conduce para demandar y a partir de ahí crear la oferta. Es el implacable mundo del marketing, la publicidad, el consumo. La publicidad normal ofrecería, en un abanico de posibilidades, un producto en cuestión que necesita o va a necesitar alguna vez (puede venderle una caja de pino antes de la cuenta) La publicidad terrible, le va a ofrecer un producto que jamás va a necesitar o que jamás hubiera pensado en comprárselo, pero como usted no se lo va a demandar, le va a comer el cerebro tanto que terminará suplicando ese producto. Éste tipo de publicidad brutal, que manipula a través de instrumentos psicológicos, es ya la orden del día, incluso hasta para productos normales: “si compra esta marca de pan será feliz, si compra la otra será un desgraciado”. Esto es otro, el mundo de la marca o logotipo, ¿qué demonios es esto? Quiero que lo sepa todo el mundo: la marca no hace más calidad o la calidad no es tan significativamente superior como para pagar más, huyan de las marcas. Si todos no conformáramos con lo esencial, con lo justo, con lo honesto y con lo realmente necesario, otro gallo cantaría en el mundo, temblarían los cimientos de mundo que conocemos, es así.

Para acabar, unos consejos:

  1. Ver menos la tele o no verla siquiera.
  2. Leer más: mucho ensayo y algo de ficción.
  3. Consumir lo que realmente necesitamos.
  4. Desterrar el concepto de marca de nuestra mente.
  5. Tener más contacto con la naturaleza.
  6. Regalar libros.
  7. Ser solidarios siempre: no cuando diga la tele.
  8. Buscar siempe versiones alternativas para confrontar.
  9. Hablar poco y escuchar más.
  10. Aprovechar el tiempo e intentar ganarlo.
  11. Otro día más…

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La picaresca de los colegios concertados y la religión

Manda huevos.

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