Soy

Soy: lo que ya no soy y lo que aún no soy. Soy el que es y el que no es.

Publicado en Concienciación | Deja un comentario

Errar es de humanos…

El ser humano tiene una gran incapacidad para reconocer sus propios errores, y sin embargo, le cuesta muy poco trabajo ver los errores ajenos: criticarlos, usarlos a su favor e incluso alegrarse. Pero “errar es de humanos”, tan de humanos que lo hacemos a diario y todos, en mayor o menor medida, más conscientes o menos, inconscientemente muchos diría.

Hay una concepción muy equivocada sobre el error, se piensa que es fruto de la ignorancia, de la dejadez, de la falta de instrucción, etc. y hasta cierto punto es así. Yo pienso como Edison, “no fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”. Es decir, hay que tomar una concepción positiva del error, por muy grave que pudiera representar y perjudicar, en que el error es una forma de aprendizaje. Y cuando hablamos de error hablamos también del fracaso, en cualesquiera de las facetas de la vida, como por ejemplo la vida sentimental. Y no es que haya que alegrarse de cometer un error, es que hay que sobreponerse y aprender la lección.

Otra cuestión es si estamos capacitados para aprender de los errores y los fracasos. Lo mismo que tenga una concepción positiva del error, también tengo una concepción negativa a este respecto: el ser humano es torpe para aprender de los errores. ¿Por qué? Pues porque su ego tiene dimensiones estratosféricas. Es un palo muy fuerte a las costillas del ego reconocer errores, admitirlos, afrontarlos e intentar aprender de ellos, para que no sucedan más y para que nos deje la lección de vida necesaria.

Nuestra sociedad tiene una cultura del éxito que no perdona el error, que discrimina y señala al “fracasado”, y a todo el conjunto de personas diferentes. Porque eso es otro tema, una cosa es errar y otra cosa es que te achaquen errores inexistentes. A veces lo que para la sociedad es un error, resulta que nunca lo fue. A veces, lo que creemos que es un error no lo es tanto si no mirásemos con lupa la opinión ajena y del grueso del colectivo. Un hombre puede estar en lo cierto y toda una población estar equivocada, aunque sea difícil de determinarlo fehacientemente. Todo puede suceder. De hecho, los errores colectivos están a la orden del día, si no que se lo digan a la Alemania Nazi o a la Inglaterra colonial, por poner ejemplos, o a los sistemas capitalistas consumistas de la actualidad, aunque sea mi mera opinión.

La palabra mágica en este tema es de nuevo, como en otras cuestiones: humildad. La humildad favorece el aprendizaje, minimiza la cantidad de errores, te posiciona en el mundo y resta severidad en todo. La humildad, normalmente, es más misericordiosa que severa, y con frecuencia está más en el equilibrio de ambas, en el pilar del medio. La humildad te enseña a no juzgar, a no condenar, en definitiva, te enseña a amar al prójimo y a uno mismo.

Publicado en Concienciación, Espiritualidad | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Dar o no dar, that is the question.

Dar lo que no te sobra, que vas o puedes usar, que necesitas, es de gran santidad; dar lo que te sobra o no usarás o ha dejado de gustarte o interesarte, no es tan loable; pero no dar nada, ni lo que necesitas o no necesitas, es de gran iniquidad. La solidaridad, la generosidad, el compañerismo, la amistad, son reglas fundamentales que todos deberíamos aprender, desde el jardín de infancia.

Publicado en Concienciación | Etiquetado , | Deja un comentario

¿Y al guarda quién lo guarda?

Ahora nos rasgamos las vestiduras con las noticias, alarmantes, para qué negadlo, de el espionaje masivo de las agencias de inteligencia americanas, europeas, etc. Pero, ¡almas de cuajo y candidez!, ¿qué demonios esperabais de ellos? Pues claro que nos espían, y que nos graban, y que nos vigilan, y que lo saben todo de nosotros. Pero si alguno de vosotros ignorabais tales cosas es porque no se daba un garbeo por las redes sociales y foros de conspiración, donde cualquier locura mientras más loca, más posiblemente sea cierta. A los llamados “conspiranoicos” los tachamos y etiquetamos con ese mismo nombre de manera despectiva, como frikis que en todo ven conspiración y maquiavélicas historias. Pero por desgracia, dada su larga experiencia y dilatada imaginación, suelen dar en el clavo. También es cierto que esa misma obsesión los hace adentrarse en historias, mitos y leyendas sin pies ni cabeza, pero entre tanta burrada, enormes verdades… a veces pienso que las autoridades y mandamases se inspiran en las ideas de estos señores frikis (todo pudiera ser).

Ahí está el secreto de una buena investigación, en que todo puede ser, en que no podemos cerrarnos en banda a nada, todo debe ser colocado sobre el tapete y ser sopesado. Y yo, como auténtico friki de las conspiraciones, nunca descarto ningún disparate. Dicho esto, de que quiero dejar claro que ya se sabía la historia del espionaje masivo, digo también otra cosa: debemos defendernos de ello.

No sirve la idea que nos quieren vender de “libertad por seguridad o intimidad por paz”, es una auténtica patraña fascista, es un engaño horrible. Primero no es necesario vernos entre esas dicotomías, pues no es necesario elegir, ya que nuestros gobernantes, nosotros mismos, debemos buscar seguridad respetando siempre la libertad. Para ello, lo primero, es no vendernos la moto de que estamos siempre en peligro y que todo lo hacen por nuestro bien. si acaso, la población está en peligro por decisiones desastrosas de nuestros líderes. Ellos, los mandamases, hacen y deshacen a gusto, mientras se les hace pagar a todos los de abajo lo que ellos deciden en despachos, balnearios y ciertos hoteles. Segundo, ¿qué seguridad y contra quién? Contra enemigos creados de la nada o contra amigos convertidos en enemigos de la noche a la mañana o haciendo que gente normal y corriente saque la sombra oscura de su interior por culpa de las presiones internacionales, en suma, creando enemigos. ¿Qué quieren de nosotros? A parte de jodernos y alimentarse de nuestras congojas, lo que quieren es asustar al mundo, hacernos obedientes, crear un gobierno mundial único.

¿Y quién guarda al guarda? Nadie, el guarda hace a su merced. Así que, queridísimos amiguetes, espabilad, que esto no es nuevo, pero si peor que nunca.

Publicado en Concienciación | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Entre lo de Ahora y lo Deseado.

Si las personas, los seres humanos, tuviesen una conciencia lo suficientemente despierta y capacitada, no les haría falta gobierno alguno. No es que fuese una anarquía, más bien es un gobierno sin gobierno, tipo asambleario, donde todos cuentan y donde cada voz es un voto y cada voto es una voz. El consenso sería el pan nuestro de cada día, pues se haría todo por el bien común, ya que en una mente despierta no habría hueco para el egoísmo. Las monarquías, los congresos, los senados, las repúblicas, los presidentes, los diputados, etc. habrían pasado a la historia.

Soy consciente que para eso suceda queda un largo trecho, pero también sé que entre lo deseado y lo de ahora hay mucho pasos que dar, algunos tan importantes que dejaría el estado actual de las cosas inmediatamente en el pasado. Quitar instituciones obsoletas y depurar más la democracia, son caminos intermedios para aquel logro. 

Publicado en Concienciación | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El Último Tramo

Después de la A va la B y así sucesivamente, pero la Biblia, la Torá, la Cábala, etc. están ahí, entre el abecedario, sirven para ilustrar e iluminar el camino, como muchas otras ciencias, esotéricas y exotéricas, como muchas culturas y enseñanzas, secretas y no tan secretas; iluminar un camino que a veces puede ser más oscuridad que luz si no se sabe identificar y se te frena en la evolución. Voy a revelarte el último tramo, te voy a revelar la Z, y espero que seas capaz de entenderme, así como deseo ser capaz de explicarme.
Olvídate de todo, de todas las religiones, de todos los santos, de todos los profetas, de todas las enseñanzas, de todos los Cristos, Budas y Mahomas, de todos los libros sagrados, de hasta el mismo Dios. Vacíate por completo de juicios, quédate totalmente vacía de palabras y pensamientos. Cuando consigas esto siente la esencia más allá de tu interior, en lo más hondo de ti, en lo más profundo de ti. Tú estás hecha de esa esencia, tu conciencia está ahí, no hay un tú o un yo, un vosotros y nosotros, un Dios y un creyente, todos somos Uno, todos. Siente esa sensación de pavorosa soledad y a la vez de clamorosa integración. Todo está en ti. No busques más, no llames más, no pidas más, está en ti. Este es el secreto del Yo Soy, esta es la Z, la última revelación. Ahora que lo sabes, aprehendelo, hazlo tuyo, y mira a Dios cara a cara, te llevarás una sorpresa.

Publicado en Concienciación, Espiritualidad, Reflexiones | Deja un comentario

Transitorio y Mutable

Sin duda todo es transitorio y mutable, quizás lo único permanente sea la propia impermanencia de las cosas; porque todo cambia y transmuta. La vida es un intermedio entre dos eternidades, una especie de impasse, que hay que sentir con intensidad, llevando a cabo los ideales del “aquí” y del “ahora”, porque es la mejor manera de ser conscientes de nuestra vulnerabilidad y a la vez de nuestra grandeza, al formar parte de una totalidad y ser únicos en la diversidad infinita. Esa transitoriedad nos debe enseñar a ser desapegados, que quiere decir, no tener apego o deleitar el ego con inservibles servidumbres.

La humildad es la primera y más efectiva arma para combatir en esa guerra interna de liberación, donde se comienza a ganar dejando de ser esclavos de nuestros propios deseos, del arrastre del pasado y de los propósitos del futuro. Toda nuestra atención debe ir encaminada en sentir, en pensar, en proyectos por completo nuestro ser al momento presente y en marco del instante. Esto no conlleva una dejadez en la preparación, ni un olvido del pretérito, conlleva, que hagamos lo que hagamos, pensemos lo que pensemos, lo estamos encuandrando y disfrutando en el momento, sin dilaciones ni suspensiones.

No tengo dudas al respecto: el mundo es una escuela, la vida es la asignatura; aunque no tener dudas al respecto no deje de ser más que una forma de hablar. Dudas hay, porque hay preguntas, y porque hay una o varias respuestas, o porque ni siquiera hay respuestas; pero vivir en ese mar de dudas no debe amedrentarnos. Tal vez, y parece irónico, la mejor forma de no tener dudas es no tener deseos de respuesta y por lo tanto no tener ganas ni ansias de preguntar. En el fondo ya tenemos todas las respuestas en nuestro interior, pero mientras no sepamos acceder a ellas viviremos dando tumbos por esos mares de incertidumbre. Aún así, la misma incertidumbre nos invita a tener humildad, pues facilita caer derrotados, y tras la lección de la vida no nos queda más que admitir lo que somos y debemos hacer.

Aprender a vivir, es como he dicho antes, en esencia, vivir el aquí y el ahora, con plena consciencia. Pero no es la única e importante lección de la vida, la segunda lección, pero tal vez más importante, es aprender a amar. Debiera, quizás, escribir amar con mayúscula, para distinguirla del verbo que tan ultrajado está por ser usado con demasiada frecuencia, sin reparar en la verdadera idiosincrasia de la palabra. Amar es algo más que afecto, que un sentimiento o emoción, algo más que el conocido apego y deseo por algo o alguien…. Tal vez ni siquiera tenga algo que ver con esa acepciones recurrentes. Dante decía que el “amor movía el Sol y las altas estrellas”, y es en lo que creo, pues considero el amor como una energía creadora y vivificadora, y amar el modo de transmitir esa energía, esa vida. No obstante, el amor como el sentimiento compasivo y generoso hacia los demás (que no deja de ser una forma de transmitir vida y crear, una energía), es una acción que muy pocos saben llevar a cabo. Normalmente mienten o se mienten a sí mismos quienes afirman que saben amar o que aman. Amar de verdad es más difícil o cuesta tanto trabajo como obtener la plena sabiduría o el conocimiento de todo el cosmos, es un último peldaño a la divinidad manifiesta. Mientras no logremos amar de ese modo, nuestros sucedáneos de amor deben ir encaminados a conseguir esa meta. La humildad facilita comenzar a amar de verdad.

Todo es transitorio y mutable, nuestra conciencia permanece sobre esa mutabilidad, y la afecta; forma y conciencia intercambian cambios. Más aún, la conciencia es la que toma formas mutables conforme la evolución. Nuestra forma es obra de nuestra conciencia. Nuestra conciencia está compuesta de esa “energía” eterna e infinita. Aprender a manejar esas energías es aprender a amar y a vivir, es conocernos a nosotros mismos, es detectar nuestra verdadera naturaleza y tomar la forma más evolucionada.

Pero todo comienza por una virtud: la humildad.

Publicado en Concienciación, Espiritualidad, Reflexiones | 1 Comentario