“Por cojones que no hay crisis en el sector inmobiliario” dice, y no me estraña que la criatura, ¡oh seudosecta mercantil! ponga todo sus arrestos en que toda va bien, vive de ello, como es obvio. No me veo a un carnicero gritando a los cuatros vientos: “¡no me compren la ternera que está loca!” Como tampoco me veo a un tecnocasa u otro gritando:”¡no es momento para comprar ni para vender, no lo hagan por favor!” A todo lo más que llegan a admitir, estos monaguillos de la compraventa de casas, es a afirmar que hay cierta desacelaración, un reajuste, pero que todo sigue igual. Pues no señor mío, ya nada es igual, estamos en crisis, y apunta a peor, en crisis mundial, con especial hincapíe en el sector inmobiliario national-patrio.
¿En qué consiste la crisis? Como no hay comodín de la llamada, considero que son:
- Encarecimiento del petróleo
- Encarecimiento de las materias primas más necesarias
- Encarecimiento de las hipotecas
- Diferencia abismal entre la inflación y los salarios
- Crecimiento de la deuda familiar
- Especulación bursatil
- Un largo etcetera propio del mundo neoliberal que vivimos.
Cada cual que venda la moto como pueda, pero que hay crisis la hay, y que todo apunta que habra mucho paro en el sector también. Bajarán las casas, y aquellos que tenga dinero contante y sonante, harán su agosto, y vuelta a empezar, o no, ya veremos.














