Cuando hice un cursillo de redes WIFI, me enteré por casualidad, que el ejercito norteamericano estaba ensayando una nueva arma. En esta página podéis ampliar información: Teleobjetivo
El aparatejo o máquina en cuestión es la de la siguiente imagen:
En el página de Mundo Desconocido se hicieron eco de la noticia.
Ahora es cuando viene mi paranoia o mis sospechas fundadas, llamadlo como queráis. ¿Quién dice que esta arma no es letal? Yo no me creo que el ejercito se conforme con ponerlos con fiebre a los enemigos y ya está, ¿por qué no cocerlos en su jugo al enemigo? Y por otro lado, sospecho que no se han limitado a administrar radiación microondas nada más con el camión de arriba, tal vez hayan inventado más aparatos y más potentes, incluso pudiera ser que desde satélites se enviase esos rayos (tengo entendido que la atmósfera no es un problema, ver http://www.ciat.cgiar.org/dtmradar/microondas-suelo-veget-atmosf.htm ) Imaginen concentrar radiación de este tipo en una ciudad enemiga, sería una tragedia. Por otro lado, ¿por qué conformarse con este tipo de radiación? El espectro electromagnético es grande:

Espectro Electromagnético
Observen la diferencia entre el espectro visible y el resto, qué decir ya de los desconocidos.
Famoso es el Proyecto Haarp, que como casi todo lo novedoso y peligroso es invento del ejército, es una realidad, basta leer esta página, no dada a conspiraciones ni paranoias, es una página de aficionados a la meteorología: Revista del Aficionado a la Meteorología.
En resumen, ya no sólo se pueden lanzar bombas atómica, bacteriológicas y químicas, ahora también se puede lanzar rayos microondas y alterar el tiempo a gusto (sequía, inundación, huracán, etc.) Y sospecho, sin temor a ser conspiranóico, que con este tipo de tecnología se pueden crear terremotos, maremotos y tsunamis.
Nada es nuevo, este tipo de investigaciones, creo que incluso aparatos, ya están patentados hace tiempo. Habría que hablar un día, largo y tendido de Nicolas Tesla y Wilhelm Reich, entre otros científicos denominados herejes de la ciencia o malditos, que curiosamente, aunque denostadas por la ortodoxia, han sido imitados, plagiados, por otros, y casi siempre, explotados por el ejército.















