No soy un experto en política internacional y mucho menos en la de Honduras, mi única relación con Honduras es un amigo que tengo, aunque ya es más español que yo, lleva más tiempo siéndolo. Zelaya es el presidente electo, eso se sabe, y que Zelaya debiera volver a su puesto, para el que le votaron también. Es terrible esto de los golpes de estado, ninguna sitaución que no se arregle en las urnas no debiera arreglarse a la fuerza, esto es un atentado contra la humanidad. Los opositores se escudan en el viraje haca la izquierda que ha hecho Zelaya, posicionándose cerca de Chaves, Evo Morales, Noriega y amigos. Vamos a ver, señores golpistas, en la próximas elecciones que otro presidente, si el pueblo quiere cambiar, que vuelva de nuevo al status quo. Otro argumento de los golpistas es que pretendía cambiar la constitución para poder ser reelegido en la presidencia, y bueno, ¿es la carta magna la Biblia? Me hierve la sangre en esto. La carta magna es el pueblo el que vota, es el pueblo el que modifica, se equivoquen o no. Eso sí, señores golpistas, si ustedes creen que no existen más razones y motivos que los vuestros, pues ea, no se corten, haced lo que os salga de vuestros santos cojones y provocad la guerra y la injusticia.
Para colmo la iglesia católica apoya a los golpistas, esto clama al cielo, cada día me alegro más de mi apostasía. Veamos, estos hijos de puta por qué no se dedican a hacer el bien, ah, por eso mismo, porque son unos hijos de putas no pueden hacer el bien. Nota: lo de hijos de puta va por lo de los pasajes del Apocalipsis, lo de la Gran Ramera y la Babilonia y eso. Bueno, me desdigo, son unos hijos de puta, lo diga las Escrituras o no.












