Reflexiones Cabalísticas X

Podremos ser de carne y hueso, de diferentes compuestos químicos, de multitud de reacciones de esos compuestos e interconexiones bioeléctricas, ser una mota de polvo, una partícula suspendida en el aire, podremos ser etéreos, sin masa, sin peso, sin forma, o con masa, forma, materia, peso, etc. Seamos lo que seamos no seremos lo que estemos donde estemos sino seamos lo que seamos. Nuestra conciencia sobrevive a todo, la forma se transmuta, se sublima, desaparece, aparece, muere y resucita, pero nuestro ser, nuestra conciencia, siempre serán, siempre estarán, aunque no sepamos dónde ni cómo.

Esta es la grandeza del ser humano, de otros seres como nosotros, de la Vida, que persistimos y existimos por la eternidad, y nos movemos y miramos en el infinito.

No debemos rendirnos ante lo ínfimo ni ante lo supremo, no rendirnos ante lo mínimo ni ante lo máximo, ni ante la materia ni ante lo etéreo, debemos permanecer eternamente luchadores de la persistencia, eternos luchadores de la memoria, de saber que somos, estemos o no estemos, y de saber que estamos donde somos.

Nos preocupamos demasiado por el día a día, desde las preocupaciones por razones más baladíes hasta las más trascendentales, aunque quién es el que dice lo que es baladí o trascendental, lo que es importante o no, lo que produce sufrimiento o no. Estamos envueltos en el velo del engaño y el espejismo, y nuestra mente se llena de demasiados ruidos y nuestros corazones de demasiadas capas. Cuando todo es muy sencillo, porque sea lo que sea, hagamos lo que hagamos, somos eternos. Y esta vida no es más que una porción de un todo, un uno entre infinitos números.

Debemos mirar el horizonte no como el lugar al que nunca podremos llegar, porque se abren otros horizontes, debemos mirar al horizonte como parte de nosotros mismos, el horizonte está en nuestra mente, en nuestras miradas, pero en realidad no están. Cierra los ojos y ya no verás más horizontes lejanos, cierra la boca y el silencio te hará oír la verdad. No es que formemos parte de un todo, es que somos un todo.

Siempre digo: basta abrir los ojos para ver.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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