Reflexiones Cabalísticas XIII

Todo es un misterio y acercarse a un misterio para discernirlo, o al menos conocer cual es el misterio, entraña gran dificultad; pero nada es imposible e incluso para muchos fácil. No ser requiere una mente prodigiosa, tipo matemático premio Nóbel, aunque si se tiene mejor; lo que se requiere es una mente abierta, vacía de tapujos, de velos, de egos, de perspectivas de futuro (como ganar el premio Nóbel). Lo que se requiere para acercarse al misterio es ante todo mucha humildad, después una gran paciencia, no hay prisa para nada, a esto se le debe añadir un gran interés y curiosidad, si además de curioso se le añade una dosis extraordinaria de lucidez, mejor que mejor.

Yo no soy experto en la Cábala, a duras penas conozco algunos aspectos de la misma, y no es humildad, de verdad. Pero todo ello no impide que me interese, que me acerque con reverencia, con humildad, a los grandes misterios que abre y descubre esta ciencia. Me acerco desde el Ein Sof hasta Malkuth, recorro el Árbol de la Vida, me entretengo con los números, con los astros, con los senderos, con las letras, los relaciono con la astrología, con el tarot, y compruebo muchas cosas. Me acerco al misterio en sí, y saco la enseñanza, que al menos a mí me vale para evolucionar. Pero la Cábala no es única en este sentido, muchas corrientes de pensamientos sirven para la reflexión, para el aprendizaje, incluso las que aparentemente carecen de grandes o simples misterios. Sólo hay que mirar con lucidez allá donde proyectamos la visión, ver más y mejor, donde otros pasan de largo. En esta visión me he dado cuenta que todo está mágicamente relacionado, pero todo, sin dejar nada atrás, y concerniente a todas las facetas universales. Veo que todo es una especie de código en el que leer el auténtico mensaje, como si fuese un mensaje secreto en la guerra, construido para los aliados, para que los amigos sólo puedan leerlo, y el resto sólo vea trivialidad. En esto no hay amigos, ni enemigos, sino ojos que ven y oídos que escuchan.

Esos códigos se montan y se han montado en sistemas de información, como es sin duda la Cábala, que parece un sistema independiente de otros, pero a la vez que se enlazan con los demás; el tarot es un sistema más, independiente, pero se enlaza con la Cábala; igual la astrología, la numerología, la geometría sagrada, etc. Son sistemas de información los sueños, como expliqué, también la vigilia, etc. Por todo ello hay que aprender a leer en esos sistemas de información, y no crean que es difícil cuando uno se pone a ello, puesto que los hay a medida de nuestras exigencias, y tan cercanos que parecerá increíble. Incluso puede uno crear su propia sistema, y relacionarlo con otros; porque, en definitiva, todo está interrelacionado ya.

¿Con qué ejemplo puedo ilustrar estas cábalas o reflexiones? Con el siguiente ejemplo: “El conocimiento es como un puzzle enorme, gigante, de miles de piezas o más, metidas todas revueltas en un pozo; a ese pozo se le acerca mucha gente y van sacando piezas, montan como pueden partes del puzzle, incluso algunas partes montadas son escalas del puzzle completo. Muchos de ellos se dicen que tienen el conocimiento, otros que están cerca. En realidad su verdad es auténtica, porque son partes de una verdad auténtica, no deja de ser parte del puzzle, pero la interpretación de esos parciales son los erróneas. Porque es muy difícil encajar una pieza con otra entre tanta pieza perdida en el pozo, algunos, quizás, consigan montar algunas en orden, de modo que encuentren un sistema de información lo más exacto posible, pero aún está a años luz del total. Para ello la humildad y la paciencia. Debieran colaborar los unos con los otros, sus piezas pueden encajar, o encajarán cuando encuentren las que faltan, pero sus interpretaciones de las mismas no les hace intercambiárselas. ¡Lástima! Algún día ese enorme puzzle quedará a la vista de los buscadores, montado del todo, y será cuando el mundo se maraville”. El cuándo es la cuestión, el cómo es fácil, con la colaboración entre unos y otros. Para que la gente colabore se deben respetar, esto conlleva una convivencia feliz, lo que conlleva una ética, la cual implica el amor al prójimo. Por ello, sin amor no hay conocimiento. Lo primero, está claro, es que todos nos amemos, nos llevemos bien, nos hagamos el bien los unos a los otros, seamos buenos, con la bondad en todos los corazones, en la humanidad, el puzzle se quedará pequeño, porque seremos más grandes, más perfectos, más maravillosos, y ya no nos hará falta montar puzzles, ni pedírselo al vecino, porque en cada uno de nosotros está todo el conocimiento.

Mientras tanto, busco en muchos sistemas, al final comprendo que si no amo a mi prójimo de nada me sirve el conocimiento, más aún, carezco de él.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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