Mandato y Voluntad

Lamentablemente es así, el hombre tiende a la relajación y desidia, quizás por eso la dureza de los mandatos divinos o aparentemente divinos, es como si el Supremo nos pidiese llegar hasta 6 porque sabe que nos vamos a quedar en 5, que es lo que realmente quiere el Hacedor, o es como si no quisiese que llegásemos a 6, por eso nos prohibe llegar a 4, porque sabe que de ese modo llegaremos a 5. En esto está la sabiduría, no basta con conocer los mandatos de Dios sino que además debemos conocer su voluntad. Su mandado puede ser uno y su voluntad otra, aunque ambas van muy cercas unas de otras.

Dios quiere que lleguemos a Él, por ello nos hostiga y no abruma con sus profetas, su directrices, porque sabe que la final lucharemos por estar allí conforme a sus profetas nos dictó, pero que nos quedaremos siempre cortos, pero que esa cortedad será suficiente. Es una ayuda pensar que hay que ir más allá de donde realmente tenemos que llegar. Si tenemos que subir al piso número cuarenta y pensamos que tenemos que llegar a ese piso, nuestro cansancio será superior, que si tenemos que subir al cuarenta pero vamos pensando llegar a la azotea del edificio, el cansancio será en este caso menor. Si Dios prohibe robar en todo caso, pero siempre, aun queriendo cumplir el mandamiento a rajatabla, nos vemos abocados o conducidos a infringir este mandato, dada la multitud de detalles que plantea el robo. Dios sabe que robaremos, pero que también hay atenuantes del robo, no es lo mismo robar para comer que robar para ser rico; si el Altísimo nos hubiera puesto lo de No Robarás excepto que tenga hambres, o excepto que tengas que alimentar a alguien, o excepto que.. al final, con tanta cláusula robaríamos de todo por sentirnos justificados. Sabio nuestro Dios que dice No Robarás y punto, porque su mandato es uno y su voluntad otra. No es lo mismo asesinar que matar en defensa propia. No es lo mismo un adulterio engañando al marido que una nueva unión dejando antes al marido.

Es una forma de educarnos, y de igual modo debíeramos educar a nuestros hijos, exigir más logros y prohibir más de lo que realmente vamos a conseguir de ellos, pues de otro modo se relajarían y no cumplirían con su destino. En la aplicación de la Sabiduría está el Amor, el Amor es primero, la Sabiduría es creada por ella y para ella.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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