De Alegrías y Tristezas

 

  • El mundo es un lugar inhóspito y cruel para el hombre, y a su vez es el hombre el que hace que este mundo sea un sitio inhóspito y cruel, porque el hombre es una alimaña para el propio hombre, lobos persiguiendo a corderos, corderos que a su vez se convierten en lobos. Las guerras, los enfrentamientos en masa, tribales e individuales son muestras certeras de lo que digo. ¿Quién es verdugo y quién es víctima? Somos todos ambas cosas, aunque algunas veces nos toque ser más una que de otra, y en el reparto de papeles de esta enorme tragedia, a algunos le toque siempre el rol de víctimas. En mi opinión son los niños, los que por edad, y aquellos con espíritu de niño, por inocencia e ingenuidad, los que siempre hacen el papel de víctimas. Es cansado ya que se repita una y otra vez, a través de la basta historia de la humanidad, el que los inocentes pierdan. Y los que sobreviven, el odio se apodera de sus almas, sus corazones respiran, anhelan venganza, y es sabido que la venganza engendra venganza. Pierden sus vidas o su espiritu o su inocencia, siempre pierden.
 
  • Las rivalidades matan, es así de sencillo, al final matan, y las diferencias enfrentan, al final enfrentan, y esto es una rivalidad, la cual mata. Y esto no es un axioma, puede ser diferente, pero el caso es que no ocurre al contrario, sino que la diferencia mata. No nos damos cuenta del noble arte de la complementación o complementariedad, sea como se dijere, es decir, las diferencias no deben existir para notar nuestras posturas como irreconciliables, sino para que una postura diferente complemente y enriquezcan una postura diferente. Ejemplo: la derecha o la izquierda en política no está para marcar diferencias y rivalidades, sino para que ambas se complementen y haga crecer en prosperidad un país, una mano derecha y una mana izquierda se complementan, sea diestro el cuerpo o zurdo. Ejemplo: una mujer o un hombre no son de sexos diferentes para que se peleen y se odien, para que se maltraten o quieran ganar uno o martirizar otro, estan para que se amen, para que se complementen, los caracteres femeninos y masculinos son diferentes, y a la vez necesarios, deben coexistir.
 
  • He descubierto que la tristeza es la reacción lógica al diagnóstico del mundo, la alegría son pequeñas reacciones contrarias que dura poco. Cuando veo una persona con depresión entiendo a la perfección su malestar, cuando veo gente alegre y feliz me parece que están enfermos. Parece una barbaridad lo que digo, pero no es una afirmación gratuita. Una persona con alma, con corazón, con bondad, no le cabe otro sentimiento que sentir dolor, pena, sufrimiento, tristeza por sus semejantes y el mundo, ya sea por empatía o por simpatía, por solidariad o sincronización. Y no es que estemos llorando o arrastrando una bola de preso cuando caminemos, somos capaces reír, de sentir alegría, de sospechar la felicidad, es que nos acostumbramos a vivir con el sentimiento de la compasión. Aquellos que ríen y son felicidades siempre, aunque de vez en cuando sean capaces de llorar o sentir pena, son unos enfermos mentales o están drogados o son unos desalmados. Es la compasión, el amor a los demás, el meternos en el pellejo del otro, lo que nos hace grandes personas, bellos seres humanos, seres divinos. Aquellos que amamos no debemos cansarnos de hacerlo, aunque nos veamos tentados a odiar, porque ya son muchos los que detestan y hacen daño, al menos que unos pocos estemos resistiendo. En un mundo egoísta, donde impera la individualidad a toda costa, el derecho a buscar la felicidad propia pisoteando los derechos de los demás a hacer lo mismo, algunos, muchos, debemos mantener el tipo. Es fácil rendirse, pero debemos permanecer tristes por empatía. Corazón triste y ojos alegres.

 

  • Cuando me siento en el sofa y leo, y de reojo vislumbro la caja tonta, y de repente se sientan a mi lado mis hijos, mientra mi mujer mira satisfecha, creo que no puede caber en mí más felicidad. Digo esto para aquellos que no entiendan el proceder del ser humano: un ser humano no es una persona triste o alegre, pesimista u optimista, y con tales sentimientos se enfrenta a la situaciones diarias. Una persona reacciona a situaciones diarías o con alegría o con tristeza. Yo puedo estar alegre por la compañía de mis hijos, y triste porque leo en el periódico un atentado terrorista; alegre porque como todos los días y triste porque otros no comen; alegre porque mi trabajo me sustenta y triste porque otros no tienen trabajo o son esclavos. Al final de una experiencia diaría, personal o de oídas, a través de los días, meses y años, uno a reaccionado con alegría o tristeza a miles de situaciones. ¿Cómo queda la balaza? Con seguridad tristeza. Porque todas las reacciones de mi corazón dejan una huella, y las alegrías, aunque importantes, son menos. Lo del “Valle de Lágrimas” no es una fábula, es la realidad. Eso sí, no todos reaccionamos del mismo modo a las mis acciones, lo que me entristece a mí tal vez te alegre a tí; así es la vida.
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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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