Rescatando el Silencio

 

A veces rescato el silencio, el hecho de escribir es la rotura de ese pacto conmigo mismo, pero he roto el silencio para hablar del silencio, contradiciéndome, necesariamente.
 
En el silencio pierdo la concepción sobre mí mismo, como un ser inerte, pero a la vez me siento lleno de vida, y de vacio, y de soledad. Existen muchos niveles del silencio, como los niveles del sonido o del ruido, donde existe desde un susurrro hasta un grito. En el silencio los niveles te conducen desde el sentimiento de la soledad, al sentimiento de aniquilamiento, hasta el sentimiento de plenitud. Se podría decir que sales del silencio con multitud de diversas experiencias.
 
Necesito el silencio, para oir, para sentir, a mi Dios, creo que El me habla siempre, pero que solamente cuando callo y abro mis oídos puedo escucharlo. No oígo palabras, no son palabras, ni pensamientos, ni sentimientos, lo que oígo no encaja en parametros, en nada, no puedo llevarlo ni interpretarlo ni contarlo; no es que no tenga capacidad, es que he supuesto que son diferentes idiomas. ¿Cómo explico a un español lo que he oído en inglés si ninguno de los dos sabemos ingles? El idioma de Dios es entendible pero no es traducible.
 
Invito a todos a silenciar de vez en cuando todo en nosotros y oir, aunque sólo sea nuestra propia respiración. Cuando cojáis practica y salgáis derrotados de la experiencia es cuando estaréis cerca de matar el ego que nos embarga y esclaviza. Saldréis pensando: “soy como una mota de polvo azotado por una tormenta solar”, “soy como una cáscara de nuez en medio de un océano en una tempestad”. La inmensidad que se abre ante nuestros ojos es la sensación de amargura mezclada con la sensación de esperanza. En el silencio oímos, pero a la vez vemos. Sin pretender, porque la pretensión sólo es inicial, nos sumerjemos en medio de ese caos ordenado. Caos de nuestra mente o de nuestro Dios, pero orden, cobrando sentido, pero sin traducción. Tan cerca de la cordura como de la locura, tan cerca de la sabiduría y de la ignorancia. ¿Véis? Es imposible traducirlo.
 
La música es el silencio el que marca, el que nos hace sentir, el que de repente, tras melodías y notas, escuchamos la voz del silencio, la que dice estando callada. En minutos de sonidos, armoniosos o no, en pocos segundos de silencio, se expanderá nuestra mente y nuestro corazón.
 
La Creación es sonido, toda partícula, átomo, cosa o ser, vibran, la vibración es sonido. Pero entre medio de esos sonidos, en el vacío más absoluto, está el canal que emite silencio, el que nos conduce ante el Creador. El sonido es la manifestación del Creador, pero el sonido es su esencia, la que no podemos definir.
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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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