Libertad ya

¿Qué está ocurriendo en el mundo? Me hago esta pregunta muchas veces, pensando en la forma de ser y estar de la masa humana, del cúmulo de individuos pensantes y presuntamente libres que forman esa masa. Me pregunto cosas por el estilo porque veo sus comportamientos, sus aspiraciones, sus sueños, sus entrañas, y no me gusta, ni me gusta y además, aunque rime, me asusta.

Yo comparo esta generación que me ha tocado vivir a una manada o jauría de zombis, de muertos vivientes que deambulan por las calles, por el mundo, por la vida, sin más aspiración que la de devorar y devorarse. No es baladí la comparación, pues zombi, según la RAE, es un atontado, que se comporta como un autómata. El ser humano es esclavo de sí mismo por un lado y de las corporaciones por otro. La miseria y la desgracia más amarga evitan que tenga tiempo y ganas para hacerse preguntas, siendo sus aspiraciones, la mayor de las veces de sangre o de consumismo, o ambas. Aquellos que viven comodamente, en el occidente, entre las deudas por el consumismo o modo de vida, y el entretenimiento al que es sometido, no tiene tiempo ni ganas tampoco de hacer preguntas. ¿Qué preguntas vamos a hacernos?, ¿por qué hay que dudar?, ¿de qué exactamente?, ¿no estamos así bien o vamos a estar pronto?, ¿no será más bien tales dudas o preguntas fruto de la ignorancia o de mentes enfermas o conspiranóicas?

La lucha de liberación consiste en dos cuestiones, la lucha por dejar de ser esclavos del sistema financiero satánico y la lucha por liberarse espiritualmente, cosa esta que puede tener que ver con la religión o no, pero sí con el crecimiento interior. La segunda lucha es primordial, puesto que podremos estar liberados del dios dinero o esclavos de él, pero sí debemos ser libres por dentro, que ya lo haremos de lo otro. Claro está que dentro de la telaraña del sistema es más difícil luchar por la liberación interior, no obstante, sin la liberación interior jamás saldremos de las redes y muros de la Gran Puta. ¿Qué es la Gran Puta? Es aquella que comercializa con todo y además nos cobija como una madre, capaz de devorar a sus cachorros y hacer que estos se devoren a sí mismos, he aqui lo de zombi.

Para encontrar la liberación lo primero es buscarla, pero cierto es que para buscar algo, lo primero es ser conscientes de que se ha perdido o carecemos de algo. ¿Qué hemos perdido o qué no tenemos? Dignidad, honor, sentido de la prioridad, de lo sagrado, no tenemos compasión, en definitiva, no tenemos amor y por supuesto, ni qué decir, conocimiento. Debemos buscar el conocimiento, pero para buscarlo lo esencial es saber que somos ignorantes, y tener curiosidad por conocer y conocer, y una vez conocido, no sentirnos completos y volver a buscar de nuevo el conocimiento, para ello hay que dudar, y la duda, hasta cierto grado, el razonable, es lo mejor que podemos tener en cualquier pesquisa. Cuando buscas la verdad y comienzas a hacerte preguntas del cariz de: ¿soy realmente libre?, ¿por que necesita comprar este o aquel producto?, ¿que me llena de vida en realidad?, ¿maneja alguien mi forma de pensar, de decidir, de sentir?, ¿me puedo fiar de todo aquello que me cuentan?, ¿que objetivo tiene mi vida?, ¿qué esta ocurriendo detrás de la noticia?, ¿las modas me dominan?, etc. Muchas veces, lo realmente importante no es contestar estas y otras preguntas con rotundidad y claridad, lo que realmente es trascendental es preguntar y dudar, porque ante el cuestionamiento de la realidad y de las presunta verdad actuaremos de un modo diferente, de otro modo aceptaríamos sin más cualquier imposición ideológica y emocional. Cierto es que en la contestación de muchas preguntas está la verdad, camufladas muchas veces, en otras ni se sabe qué tomar como cierto, en otras ocasiones debemos rendirnos a la evidencia (por el momento) de la imposibilidad de ser fehacientes en la respuesta. Las meras contradicciones no significan nada en la legitimidad de la búsqueda, ni siquiera en la de posicionarse en diferentes respuestas o la de cambiar de opinión en diferentes etapas, todo esto es viable en la búsqueda de la liberación interior. La otra liberación, la de liberarnos del sistema diabólico (por llamarlo de algún modo), entraña otro tipo de lucha y búsqueda, paralela sí, pero de otro modo.

El sistema quiere que no pensemos demasiado, y que lo poco que pensemos esté dirigido y controlado por publicidad, modas y corrientes creadas artificiosamente, lo último que desearía la Gran Puta es una rebelión que pudiera derrocar el modus vivendi de la misma y sus vástagos, bastardos por antonomasia. Para hacer que no le demos mucho al músculo gris, nos roba el tiempo, el cual realmente es de oro mirado desde esta perspectiva, y así no tengamos suficiente “oro” para comprar nuestro rescate. La industria del ocio y del entretenimiento hace mucho en esta labor de robarnos el tiempo. El resto del tiempo lo dedicamos a pagar las deudas que tenemos y que siempre contraeremos en el futuro, para que siga dedicando nuestro tiempo a esta espiral viciosa. No es que el grado de estupidez se haya acrecentado vertiginósamente en el humano, que también, es que nos volvemos estúpidos como defensa, como una especie de Sindrome de Estocolmo; por otro lado, aunque tengamos minutos de oro para pensar libremente, incluso entremedio de la vorágine, estos los pasamos justificándonos para no sentirnos incómodos con nostros mismos. Si consiguiéramos pensar, aunque sea por momentos, librándonos de toda la bazofia que tiene nuestro cerebro y la mierda impregnada que tiene nuestro corazón, veríamos nuestro ser y el mundo que nos rodea de una panorámica distinta, y esto nos haría dudar, y nos conduciría a hacernos incómodas preguntas, y a tal vez contestarlas y a crearnos mayores y necesarias interrogantes.

Yo aspiro a ser libre, libre por dentro y libre por fuera, sobre todo por dentro, puesto que si todos fuéramos libres por dentro, nada ni nadie tendría capacidad para someternos. Mi mente y mi cuerpo, mi alma, incluso mi cuerpo, luchan por la ansiada libertad. Y sé que hay quien no le conviene que pensemos con libertad, que lo expresemos, que metamos duda, que nos liberemos, pero que se jodan, debemos gritar ¡libertad!, como preso entre rejas, porque efectivamente somos presos. ¿No me crees? Ya lo harás.

Anuncios

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
Esta entrada fue publicada en Concienciación, Cultura, Dinero, Economía, Educación, Espiritualidad, Globalización, Nuevo Orden Mundial, Política, Reflexiones, Religión, Sociedad y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s