Futuro Nada Halagüeño

No es de extrañar que la situación actual del mundo sea la de bancarrota técnica, se preveía, algunos economistas libre pensantes, tipo Josep Villar Fernández o Lyndon Larouche, ya lo profetizaban en sus estudios. Es muy aconsejable la escucha de la conferencia de Lyndon Larouche, http://wlym.com/~leesburg/larpac/2008/081001_lpac_webcast_sp.mp3, para comprender parte del problema al que nos enfrentamos.

Señoras, señores, el sistema actual está agonizante, el sistema actual está dando sus últimas bocanadas de aire antes de expirar. El sistema en realidad es un cadáver, y las corporaciones y la banca están oliendo a podrido ya. Para muchos se destapó la trampa, han podido ver o al menos sospechar la enormidad, el gigantesco engaño al que hemos sido sometido por los poderosos desde siempre. Los gobiernos corren e intentan a la desesperada meter balones de oxígeno a sus banco patrios, que no nacionales, ya sea con inyecciones de liquidez o con la nacionalización de las perdidas. Lo ridiculo se monta sobre lo irrisorio, siendo el espectaculo de bufonada generalizada. Yo grito, ¡qué muera! ¡qué muera! No quiero el sistema de la usura, del engaño, del robo, de la manipulación, de la avaricia, de la privatización… ¡Qué se pudra en el puto infierno! Ahora invitaría a todos a que sacaran sus dineros y ahorros de los bancos, para joder más a estos hijos de puta.

Es hora de que demos valor a lo que realmente vale. Por ejemplo, un paquete de acciones tiene menos valor que una mierda pinchada en un palo, pero una gallina en nuestro jardín tiene un valor considerable. No vale esos nombres extraños que se le ponen a los tejemanejes de la bolsa y la banca, para que la gente gane dinero virtual con los que se pueden comprar mansiones y coches reales. Vale el trigo, el carbón, la naranja, la arena, la mesa, el pantalón, la vaca, el atún, el hierro, etc. Si los cimientos de una casa no son buenos y estables y resistentes, la casa se viene abajo, y eso es lo que pasa actualmente, que los cimientos de la economía actual están basados en la mentira, en fantasmas, no en la realidad. Lo primordial en las necesidades humanas debe tener un valor relevante, el resto no. Por ello se debe convertir el dinero en cambio real, tomando como referencia riquezas reales y actuales, no posibles ni futuras. Un banco no puede vivir convirtiendo el dinero en deuda, un banco sólo debiera prestar lo que tiene en su caja fuerte, y con tasas de interés honestas e incluso bondadosas, aunque se asegure meticulosamente en la realidad de la devolución del préstamo.

Sospecho que la transición a un nuevo sistema económico mundial conllevará un cambio en el sistema monetario, en los estamentos principales mundiales que manejan las directrices de la banca, del comercio y de la política económica interna de los países, y que esos cambios no serán positivos, puesto que querrán mantener el estatus sea como sea. Profetizo por ello que intentarán salvar el sistema actual o que harán como que lo intentan, que cuando no lo consigan se conseguirán unos concensos mundiales en una especie de acuerdos Bretton Woods; tal vez, al igual que cuando se consiguieron éstos, después de la Segunda Guerra Mundial, necesiten una Tercera para que nadie dude ni un ápice de la urgente necesidad de los mismos. Nos darán por culo y encima les daremos las gracias con una sonrisa.

Muchas veces he pensado en la frase hecha “la información es poder”, y que nada hay más valioso por lo tanto que tener información y con ello el poder. ¿Y si el posible nuevo sistema monetaria cogiese como referencia, en vez de oro o plata u otro valor similar, la información? Sí, como si consiguiese de algún modo empaquetar este valor y darle cambio justo a la moneda, y que la moneda se revalorizase con el mismo. El poder absoluto de este nuevo valor monetario sería tener toda la información de todos los seres humanos, mediante tecnología avanzada, tal vez un chip implantado. Con un chip implantado sabrían todo, desde dónde estamos, qué compramos, qué vendemos, que nos gusta, dónde vamos, etc. Las nuevas corporaciones transnacionales lo sabrían todo de nosotros. Tampo haría falta llevar metálico, nuestro chip compraría, como un telepeaje, y las máquinas vendedoras sabrían si tenemos liquidez o no al instante. Un portero de discoteca sabría si el que entra tiene antecedentes penales. Los presos tendrían vigilancia desde satélites, podrían estar fuera de las cárceles. Siempre estaríamos identificados, escaneados y localizados. La gente podría dar valor a la nueva moneda, y así, dependiendo del flujo de información, el ser humano sería la información empaquetada, valdría más o menos la nueva moneda, que por cierto, sería única para todo el planeta. ¿Cómo funcionaría esto entonces? Imaginemos que un señor tiene el chip y trabaja en una fábrica, este señor recibiría su salario virtual en su chip, con el cual podría comprar en todas partes hasta agotar saldo. Así millones de señores con la misma historia. Por supuesto el control sería riguroso y los préstamos podrían ser controlados de manera feaciente. En el caso hipotético de que alguien no trabajase, no recibiría salario y no podría comprar nada, ni comer; pero como la moneda va en valor al paquete humano, la moneda recibiría un quebranto, por lo que los que trabajan verían que su salario pierde vigor o que el precio al consumo sube. Esto obligaría a los trabajadores a castigar o hacer trabajar al que no trabaja, y sería como si el esclavo hiciese el trabajo sucio al amo. Entre esto y el control exaustivo de la natalidad, y la manipulación al entretenimiento y al consumo, la cosa podría pintar mal. Este terrible mundo futuro puede ser real, y en no mucho tiempo, si no nos rebelamos contra el sistema actual y contra el que intenten imponernos, y por supuesto si no nos dejamos convencer para que nos pongan el chip o cosa parecida.

Me retiro a pensar en esto. Ya sé que puede ser exceso de imaginación; pero ¿y si ocurriera así?

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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