Aprender a Vivir y a Amar

La vida es maravillosa, o vivir, o vivirla, no sé bien como definir esta sensación. Y es maravillosa porque da la oportunidad de compartir: sentimientos, ideas, abrazos, besos, amor, sexo, caricias, afanes, caminos, etc. En el compartir con los otros, con los que amas y con los que quieres amar, está el secreto de sentirse contentos y satisfecho.

Pese al aparente pesimismo que puedo hacer notar al lector de este blog, con tanta crisis, apocalípsis, conspiraciones, el afán que me mueve a soltar y denunciar todas estas cosas es el optimismo. Mi optimismo se basa en que creo, tengo fe en el género humano, y mantengo siempre la esperanza. De otro modo hubiera dado por finalizada mi pequeña contribución al cambio, al despertar, antes de comenzar siquiera.

Este optimismo es buscado, como quien busca agua en el desierto, y he encontrado oasis, lo suficientemente importantes como para que merezca la pena la lucha. Yo quiero saber la verdad, aunque duela, pero no solamente para sentirme satisfecho por conocerla, sino porque quiero transmitirla a mis hijos, a mis seres queridos, a la humanidad quizás. Es esa búsqueda, mirada hacia fuera y hacia dentro, la que me hace ser como soy, la que me define en parte. Y deseo transmitir a mis hijos, no ya la información obtenida en sí, sino el carácter de lucha, de inconformismo, de curiosidad, de amor. Poco me importa si un día descubro que todos mis conocimientos, sean los que sean estos, son una mentira. Lo que me importa es que la actitud ha sido la adecuada. Muchas veces le digo a mis hijos que no importa si has hecho el dibujo bien, definido, con precisión, con colores correctos, sino con las ganas y la imaginación suficientes. Toda búsqueda, como camino que es, al final carece de valor, es el carácter que imprime el que realmente tiene valía, no si tenías razón o estabas en los cierto. En mis sueños, cuando pregunto a un fallecido, y le hago cientos de preguntas, que para mí son importantes y cruciales, me miran y a veces contestan: este tío es tonto. Porque nos obsesionamos con saber la verdad, y ponemos nuestro ahínco en conocerla y le damos sentido a nuestra vida solamente si la obtenemos; pero no es así, en absoluto. No está mal la búsqueda del conocimiento, la mente debe expandirse y tener la información adecuada, pero también es cierto, que ante un mundo tan relativo, tan extraño, un universo tan desconocido e insospechado, cualquier verdad que creamos definitiva es sólo una mini verdad que no sabemos que cierta es y que cierta será. Pero el amor, el amor es lo más grande, es el auténtico desconocido, porque el amor es como una energía que mueve el universo, que nos mueve a nosotros, y en cambio no somos capaces de captar toda su intensidad y transmitirla. Esto es lo que yo deseo transmitir algún día, tener esa capacidad de amar, tan enorme, tan alta, que sea capaz de traspasar dimensiones, la vida, la muerte, los corazones, las almas. Y me gustaría que mis hijos, mi legado, tomaran esta lucha como suya e intentasen, poco importa si el dibujo les sale mal, con todas sus ganas el conseguir estos objetivos del amor.

Parece esto un testamento, y en parte lo es, porque la vida tal cual soy consciente ahora es muy corta, y es como si estuviera muriendo desde que tomé contacto con los primeros latidos. También mis hijos crecen muy rápido y además, cada día me sé más imperfecto y estúpido, por lo que considero que no está mal hablar o dar discursos como si fuera un último testamento, antes que me de por no hablar.

Mi sensación es que le damos, me cuento yo, importancia a cosas y cuestiones que no la tienen, y que hacemos un mundo de tonterías. Quizás es por aburrimiento o por convicción errónea, pero lo cierto es que perdemos gran cantidad de tiempo en auténticas patochadas y sandeces. Vería indispensable centrarse más en lo realmente importante, que son pocas cosas, como la vida y el amor. Sabemos que existimos porque somos conscientes de tal hecho, lo que llamamos vida, sea eterna o no, es lo que tenemos, es lo que Dios nos ha regalado (en mi fe) o la naturaleza (también en mi fe), por lo que debiéramos cuidarla y mimarla con agradecimiento al Creador. Y el amor, el amor es el sostén de la vida, sin amor no hay creación y no hay evolución, por ello debiéramos aprender a amar. Jesús enseñó amar de ese modo, de un modo que no somos capaces la mayoría del mundo, un amor sin juicios, ese es el amor auténtico. Para los que no crean en Jesús ni en Dios ni en nada por el estilo, la enseñanza es la misma, porque la vida y el amor es para todos, de igual forma y de igual intensidad, y todos, todos, absolutamente todos, debiéramos aprender a amar y a vivir, cosa que no sabemos hacer.

Creo que el autor del Eclesiastés ( Kohélet) decía lo de “vanidad de vanidades, todo es vanidad” porque llegó a estás conclusiones que he derimido en este post. La vida es maravillosa, tanto, que gastarla con vanidades es un crimen. Y la vida continúa, para siempre, (es mi fe), y debe ser igual considerada siempre, porque siempre es maravillosa, estemos en este suelo o en otra parte, da igual. Eso si, como dice el Kybalión, “como es arriba es abajo” y viceversa, si no somos capaces de amar y vivir ahora, no se puede esperar que seamos capaces amar y vivir en otro lugar, esta es la lección de nuestro hogar, el mundo, el aprender a vivir y amar, porque si somos capaces de al menos tener la actitud, por muy raro que nos salga el dibujo, en este mundo tan denso y atroz, seremos capaces de moldear mejor la actitud y conseguir bellos dibujos en otros mundos menos atroces, y tal vez en otros mundos, los dibujos que hacemos aquí sean auténticas maravillas allí.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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