Ricos y Pobres

No entiendo que haya que posicionarse en un lado o en otro, o ser de derechas o de izquierdas, o demócrata o republicano, o conservador o laborista, porque creo que los que se posiciona en contra del otro lado le hace un favor a los que se posicionan en el centro. El mundo estuvo dividido entre el socialismo y el capitalismo, ambas con sus muchos defectos y sus algunas virtudes, hasta que llegó un nuevo capitalismo con ideas socialistas e integró en pura síntesis, la tesis y la antítesis, y todos contentos, ¿o no? Las corporaciones encarnaron la nueva política y sociedad mundial, el libre mercado lo era todo, el socialismo se derrumbó a estas ideas y el capitalismo se integró en una especie de progresismo ilustrado. Los estados cedieron cuotas de poder antes las empresas multinacionales, que representaron, a través de sus instituciones “privadas”, la política interna y externa de los países.

¿Qué es lo qué hay ahora? Todo es una especie de socialismo comunista hasta cierto nivel y más allá es el capitalismo puro y duro. Socialismo para comprar, para generalizar el gasto y la pérdida, y capitalismo para vender, para ganar, para hacer esclavos consumistas.

A muchos, la idea de repartir el dinero y las riquezas entre todos les parece muy justo y necesario, una idea que les gustaría que se hiciese realidad. Lo que no saben estos soñadores es que la idea es en si disparatada, porque consiste en una trampa. Los que abogan por repartir las riquezas, predican en realidad que se reparta la riqueza entre los don nadies o casi don nadies, entre la familia media y los desfavorecidos; pero no dicen nada de repartir la riqueza de los grandes bancos, las grandes compañías, no dice que repartamos a parte iguales toda la riqueza del mundo entre todos, sino toda la riqueza del que tiene algo, poco, con los que no tienen nada. Y esto lo dicen para incentivar el consumo. ¿Cómo es esto? Imaginen que su vecino es un médico afamado, que pertenece a la clase social medida acomodada, y que usted es un obrero albañil, que pertenece a la clase social media baja. ¿Cuántos coches va a comprar el vecino? Dos, por ejemplo, uno para el médico y otro para su señora, aunque tenga dinero para comprarse cuatro. ¿Cuantos coches se va a comprar usted? Uno, porque no tiene dinero para comprar a su señora otro. ¿Qué quieren las compañías? Qué el dinero que no va a consumir su vecino caiga en sus manos para gastarlo en ese nuevo coche. Muchos dirán que el vecino acomodado gastaría en otras cosas, y que la rueda del consumismo por lo tanto no pararía; pero esto no es así. Normalmente, el que tiene algo, después de cubrir sus necesidades y darse algún capricho, lo guarda o lo invierte, y esto no da consumo, quizás juego al dinero o acrecentar la economía fantasma, pero no hace que se genere demandas ni ofertas. Por otro lado, las compañías quieren incentivar el consumo de productos que a su vez necesitan de más productos y estos de más, y un coche es perfecto, porque cuesta comprarlo y cuesta mantenerlo.

Muchas familias tienen una posición un poco más cómoda, pero no son ricos, aunque lo pueda parecer a ojos de uno que no tiene nada. Muchas personas han luchado, trabajando mucho, estudiando mucho, sacrificándose mucho, para conseguir o mantener lo que tienen. Y si es heredado, pues lo hizo sus padres o abuelos, lo que conlleva una obligación moral de agradecimiento y esfuerzo por honrar la memoria y por mantener el patrimonio. Muchos son “responsables” de su poca liquidez, porque no estudiaron, no trabajaron lo suficiente, no administraron bien sus bienes, etc. Lo que sí es a destacar, que muchas veces el destino tiene sus extraños vaívenes, y hay gente acomodada que no se merece ni el aire que respira y gente en chavolas que devieran vivir en palacetes. La lección espiritual del tema de la pobreza lo plantearé en otro post, lo que escribo ahora tiene más que ver con la política y la globalización.

Es una estupidez plantear guerras entre los de la clase media y la clase baja, no hay que repartir entre estos, hay que repartir entre los de clase alta y los demás. El libre mercado, por lo tanto, así como las herencias, debe tener puesto unos límites exactos, nadie puede ser tan pobre de no tener tanto, ni tan rico de tener tanto. En esto los estado debieran cobrar el protagonismo; pero no el protagonismo que están cobrando últimamente con el crash del 2008, que están nacionalizando las pérdidas del sector privado; el protagonismo deben tenerle en legislar en favor de la equidad  y contra la usura.

Como es inevitable en mí, tengo que apostillar a mí manera: todo el que es rico es un ladrón y un asesino, así de claro. No digo en cuanto dinero valoro el ser rico, usted, por ejemplo, si tiene una zapatería y un chalet en la playa, puede que tenga algunos deberes morales con su sociedad y entorno, pero no lo clasificaría de rico; me refiero a los verdaderamente ricos. Los verdaderamente ricos se han convertido en ricos praticando, normalmente la usura, que es una especie de robo, o el engaño, que también es un robo, o la estafa, o el chantaje, que tambien son robos; casi con toda seguridad, quien hace este tipo de prácticas, termina costándole la vida a la gente, haciendo esclavos, matando oponentes, y esto es asesinato. Además, cuando se acumula riquezas, por norma general, lo resta de otras partes del mundo y sus habitantes, y esto es robo y asesinato. Es drástico, sí, pero es así.

En el principio alguien con fuerza y liderato dijo: “Esto es mío” Como tenía capacidad personal para mantener su adquisición mantuvo la recien adquiridad propiedad. Es decir, cogió de la naturaleza, sin más, y no dejó que otros cogieran, sin más. Ese lider, posiblemente, engendrara una familia y fuertes herederos. A ese lider, casi seguro, se le agregaron otros señores que le rindieron pleitesía a cambio de seguridad y pan. Ese lider, probablemente, aprovechando a sus vasallos, acrecentó sus posiciones y riquezas. Ese lider, probablemente se convertió en rey y sus hijos en príncipes, y la costumbre familiar de tener vasallos y hacer guerras siguiera por los siglos. Seguramente, una vez repartido el planeta, de este modo, se inventaron nuevos modos de decir: “Esto es mío”, dentro de los territorios. La banca nació, las grandes empresas nacieron, y éstos, en sí también son una especie de monarcas. Es decir, siguiendo este abrupto ejemplo, la riqueza es producto del robo y del asesinato. No me extraña por lo tanto que, Jesucristo, hiciera hincapié reiteradamente, así en sus parábolas como en sus diálogos directos y palabras, del mal de la riqueza. Lo del camello por el ojo de una aguja, por ejemplo, es una comparación que viene a decirnos de la imposibilidad de existir esperanza de rendención en los ricos, puesto que tener riquezas es en sí, un acto vil, de acción y de omisión, según he explicado antes. Por otro lado, para ser honestos, los que no siendo ricos, pero sí son acomodados debieran ayudar (se lo merezcan o no es otra historia) a los más desfavorecidos; eso sí, mandar hacer puñetas a quien hable con palabras utópicas de repartir riquezas, porque o bien no tiene nada y habla de manera vengativa o tiene mucho y no quiere repartir las suyas.

“¡Bienaventurados los pobres!” Pues sí, bienaventurados, pero no dice que “haceos pobres”. Bienaventurados porque los ricos no lo son, tienen riquezas y eso no les deja entrar en el Reino de los Cielos. Muchos líderes espirituales tienen en sus predicaciones que todos debieran ser pobres, y no estoy de acuerdo. Todos debieran tener lo suficiente, fisica y espiritualmente, para no considerarse pobres.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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