Una historia de fantasmas y golpes

No sé como clasificarlo, pero para ahorrar tiempo diré que es una historia de fantasmas, de uno probablemente.

Ocurrió hace tiempo, tendría yo unos 20 años o alrededor de esa fantástica edad, cuando me llamaron para estudiar un caso paranormal que ocurría en una casa de la localidad donde vivo. Yo no era, ni lo soy ahora, parapsicólogo, ni vidente, ni otra cosa, pero sí que era conocido por muchos por mis aficiones, ya que me gustaban todas estas cosas ocultas y me informaba al respecto (bien o mal pero me intentaba enterar)

Lo que acontecía en ese hogar era unos ruidos extraños en la pared de una salita, era, ¿como podría describirlo?, era como el sonido de unos nudillos en la pared. La mujer achacaba aquello a la presencia del espíritu de su marido, que obviamente murió, unos meses atrás recuerdo. Como siempre presumí de ser un sensitivo, entre otras cosas, me puse a indagar, tanto de modo natural como de modo sobrenatural. La parte natural de la investigación, al margen de las preguntas de rigor, fueron estar in situ para oir los golpes. Se escuchaba, efectivamente, uno, al rato otro, no parecía tener un ciclo, pero siempre sonaba en el mismo lugar. Pensé en la posibilidad de que fuera un problema de construcción, que la pared estuviera cediendo con los años, asentándose mejor en los cimientos, o causa de los efectos de la calor o del frío en la pared. También pensé en que podría ser una macabra broma de los vecinos, los cuales se entretuvieran aporreando la pared (citara de medio pie), para asustar a la pobre y solitaria viuda. Lo segundo se descartó rápidamente, pues el fenómeno se observaba aún estando los vecinos fuera de su vivienda. Lo primero fue descartado por el maestro de la villa (jefe de albañiles en el pueblo), quien con algunos tecnicismos nos dió a entender que aquello no era normal. Por otro lado, comprobé que si ponías la mano en el lugar donde sonaba el golpe, automáticamente sonaba en otro lado, lo que descartaba lo de los vecinos (ello no podrían saber en que lugar ponía yo la mano), también descartaba lo del defecto de obra, ya que la pared en sí no puede actuar por poner yo la mano en un sitio determinado. Lo extraño era que aunque sonara en otro sitio al poner yo la mano donde sonaba primero, si otro ponía la mano en el otro sitio, sonaba en otro, huyendo de forma descarada de nuestra manos. Aquello era inteligente, por lo que deduje que algo nos quería comunicar.

No se me ocurrió otra idea que hacer una ouija, así que nos pusimos cuatro personas, y algún que otro agregado, a invocar a aquello. El resumen fue que parece ser que no era el difunto marido, sino un romano que murió por allí y estaba dando la lata 20 siglos después, lo invité a marcharse o le mandé, no se bien que le dije. El caso es que aquella noche no sonó. Al día siguiente quemé incienso y otras aromáticas hierbas, rezando por toda la casa, para que aquello se fuera. Todo el batiburrillo dio resultado, y no se supo más de los golpes, ni del supuesto espíritu.

Un año después volvió, exactamente un año, pero duró un día, según me dijeron, y jamás regresó, que yo sepa.

Por supuesto yo no era investigador, sólo era el afán de ayudar, y cierta curiosidad, lo que me empujó a meter mano en este asunto. Cuando la gente está desesperada acuden al primero que recuerda que puede entender del tema, y ese era yo. Como muchos conocían mis experiencias paranormales, que estaba metido en el mundo de lo extraño y que tenía fe, no dudaron en pedirme ayuda.

Sucesos así suceden muchos, la mayoría se silencian por vergüenza, otros se convierten en un circo mediático, y algunos son investigados con honestidad y respeto.

Es como, aunque los dos mundos estuvieran distanciados, hubiera puertas o ventanas o pequeñas oquedades por los que la comunicación ocurre, quieran ellos o no, queramos nosotros o no. Pienso, que una vez identificada esa oquedad, es cuestión de técnica y fe poder contactar. La ouija es un modo, como hay otros, pero claro está que la ouija no es un juego, más aún, la ouija es peligrosa. Recomiendo encarecidamente que nadie juegue con estas cosas o cuestiones, puede ser fatal, no solamente por cuestiones espiritas, sino ya por asuntos psíquicos, que pueden ser, que son, habitualmente más desastrosos. De hecho, puede incluso que en este caso particular, ni siquiera tuviese utilidad (fue la desesperación).

Para ilustrar este tema ver el siguiente vídeo del Dr. Jiménez del Oso.

Anuncios

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
Esta entrada fue publicada en Espiritismo, Misterios, Parapsiología y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s