Piedra angular

Siempre nos creemos el centro del universo, como si no hubiera un antes y un después de nosotros. 

El tiempo es tan fugaz, acaba tan pronto nuestra infancia, se va tan deprisa nuestra juventud, apenas dos estornudos y nuestro cabello está lleno de canas. De repente tenemos dolencias que solo vimos en nuestros achacosos padres o quizás en nuestros venerables abuelos. No damos crédito, pero a medida que el planeta da vueltas sobre su propio eje y alrededor del astro rey, degradamos, empequeñecemos, nos dirigimos irremediablemente a la brazos de Anubis. Es una visión realista y trágica de nuestra minúscula historia, donde no somos más que un delicado jarrón  de porcelana en medio de un huracán. Todo esto me hace pensar en nuestra pequeñez. Somos pequeños. Sepan ustedes que antes de nosotros vivieron y murieron otros, y que cuando de nosotros no quede ni el recuerdo, otros vivirán y morirán. Es así. Esta fatídica visión de nuestra realidad, la cual no tiene más vuelta de hoja, es la que es, me anima a meditar en los misterios que nos precedieron y aquellos que nos son coetáneos.

La geografía nos hace conocer el planeta donde vivimos, nuestra casa, su historia geológica, su ubicación, sus movimientos. La historia nos hace conocer el trasiego de la humanidad sobre este planeta, sus imperios, sus conquistas, sus guerras, sus personajes. Por ello es tan importante estos estudios de la historia, porque nos hace conocer como ha vivido y como vive el hombre, y nos da una visión global y precisa de cómo vivirá y de cómo morirá. No obstante, es la mente humana, su esencia u alma, la que realmente es misteriosa, donde la filosofía y la psicología intentan explicar el porqué de tales vivencias, de tales comportamientos, de tales pensamientos. Las manifestaciones artísticas, su historia, sus escuelas, sus estilos, son los que denotan cómo nos expresamos, qué ángeles y qué demonios llevamos dentro.

Hay un antes y un después, el tiempo es así, nosotros somos así. Aunque hay un pero, una que huye de esta fatalidad o supuesta fatalidad, que no está discutida con la humildad que debemos tener al sentirnos tan pequeños y efímeros. Es el concepto espiritual, esa especie de punto interior que une pensamientos, sentimientos y vitalidad. Para mí no es cuestión de creencias, uso mi propia lógica, quizás intransferible, pero al fin y al cabo lógica; y ésa me dice que el espíritu, el eterno espíritu, es la piedra angular del arco, sin la cual todo se derrumbaría y dejaría de tener sentido. El sentido de la vida no tendría sentido sin la suma espiritual.

Anuncios

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
Esta entrada fue publicada en Concienciación, Espiritualidad, Religión, Sociedad y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s