Todo es Energía

 Los axiomas, refranes, dichos, proverbios, máximas, tienen en común su elegancia, y además lo socorridos que son al incluirlos en cualquier argumento. Los axiomas herméticos son una base, unos paradigmas, que en principio se presumen incuestionables, al menos en el mundillo esotérico; como premisas no tienen precio. No sé si hermético, pero seguro que sí, y no sé si plenamente científico, aunque seguro que sí, pero decir que TODO ES ENERGÍA, es decir una verdad. Otra cosa es como interprete cada uno el concepto TODO, el concepto ENERGÍA, e incluso el concepto ES.

La materia es energía, ya fue demostrado en física, y de manera contundente en Hiroshima y Nagasaki. Cualquier cosa u objeto, por pequeño o grande que sea, sea un botón o una estrella, es energía, formas de energía enclaustradas en formas de materia. Se presupone pues que toda la materia es una forma de energía y que en principio toda energía es susceptible de convertirse en materia. Hay en todo caso una energía simple subyacente en todo, a lo que se llega al axioma que Todo es Energía. Como no soy físico y tampoco metafísico, espero tener la capacidad de explicarme y ser entendido. 

Conocemos la energía de la materia, nosotros mismos somos energía en este sentido, pues nuestras células están formadas por moléculas diversas y éstas por elementos de la tabla periódica y éstos por átomos, etc. etc. y si aceptamos la teoría de las Supercuerdas, estamos formados por estas Cuerdas, que en definitiva son formas de energía, los primeros ladrillos reconocidos de la materia, más allá de esto la ciencia dice poco, ya entra la filosofía y la metafísica. Las ciencias tienen esto, son limitadas, llegan o ganan terreno a la filosofía, pero se quedan cortas en ciertos límites del microcosmos y el macrocosmos. En realidad no se sabe a ciencia cierta, y disculplen el juego de palabras, cual es la base primera de la materia, ni los límites exactos del universo o cosmos, también ignora o se cuestionan la realidad misma y el principio del universo conocido; claro está que eso no quiere decir que el universo newtoniano no funcione. Todo lo predecible y repetible en ciencia es predecible y repetible, el problema está en que ciertas cuestiones y cosas son impredecibles e irrepetibles, o bien repetibles pero impredecibles.

Pero, ¿qué es la energía? La energía es el potencial de una sustancia, sea cual fuere la sustancia, para existir, transformarse y multiplicarse. Es pues una acepción de la energía que satisface el imperativo clásico y el heterodoxo. Lo importante viene en clasificar el concepto “sustancia”, pues no es lo mismo una piedra que un sentimiento o el agua que un pensamiento, de lo que se denota que hay sustancias visibles e invisibles, facílmente palpables y comprobables y no tan palpables y comprobable. Es ahora cuando las vestiduras de los científicos al uso se desgarran, pues he metido en el mismo saco cosas reales y cosas “irreales”, pero es así, Todo es Energía.

El método científico tiene sus límites o una capacidad de valoración limitada, como dije, en ciertas fronteras del microcosmos y el macrocosmos. Si bien se puede juzgar con el método la energía de un gramo de carbono, no lo pueden hacer con una medida de amor o de terror o de duda, por ejemplo. Pero otros métodos, no-científicos, al menos no tradicionalmente científicos, sí miden energías como las descritas, las cuales, al igual que de la materia, también tiene su ritmo, vibración, afinidades, oposiciones, etc.  y sus consecuencias.

Cuando se dice que Dios es Amor, en realidad se está diciendo que hay una energía creadora y una energía sustentadora del Todo, no que Dios se dedica a hacer cariños a sus creaturas. Imaginad un centro emisor de energía, del que en un especial big bang creo el universo actual y que gracias a una energía que lo envuelve todo (el antiguo Éter) se sostiene la creación. Ese Dios inimaginable e incatalogable es ese Centro, lo que no quiere decir que solamente sea ese Centro. Pues del mismo modo que la ciencia tiene sus límites, la espiritualidad  y el hermetismo se encuentra con otros, en el macrocosmos y en el microcosmos. Hay una energía primordial que mantiene todo en latente estado de vida, es una energía vivificadora, que lo sostiene todo. Después de este tipo de energía hay ciertas transformaciones que hacen que existan diferentes tipos de sustancias o energías más especializadas, con diferentes ritmos, vibraciones y musicalidad, más etéreas o más densas dependiendo de las sustancias, de las dimensiones y de su forma.

Cuando un ser humano está pensando está transformando una energía base en una energía propia de pensamientos, los cuales también pueden variar dependiendo de la intención, así mismo cuando está creando sentimientos está haciendo lo mismo. Las energías afines se agrupan y fortalecen, así que energías de odio se agrupan con energías de odio y hacen su trabajo e intencionalidad, salvo que energías opuestas la contrarresten, por poner un ejemplo. Como somos máquinas de creación e intencionalidad tenemos la capacidad creadora, al modo de Dios, pero con nuestro poder correspondiente, a nuestra escala. Eso sí, hablar de escalas en un Todo eterno e infinito es un sin sentido, pues nuestra escala humana puede ser poca cosa o algo increiblemente gigante. Todo es Energía y todo son formas de energías, por lo que hay que tener en cuanta nuestro potencial a la hora de pensar, sentir, actuar, imaginar, suspirar, etc.

Se puede tener una visión muy clarificadora del Todo bajo los auspicios de la ciencia y el hermetismo, pero las interrogantes siguen siendo muchas, más que las respuestas, lo que invita a la humildad y a la modestia, de todos, científicos, filósofos, psicólogos, herméticos…

Podemos crear, venciendo los límites impuestos por nuestras propias reglas, y podemos transformar casi sin límites. La fe es una forma de creernos sin tapujos esta capacidad divina. La energía sustentadora del Todo está ahí, se puede tomar de ella, del mismo modo todo nosotros estamos formados por distintas formas de esa energía, de la cual podemos tomar y transformar. Es la obra del Mago, la de la transmutación, la de la regeneración; es la multiplicación de los panes y los peces; es la de resucitar muertos y de entre los muertos; es la de mover montañas…

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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