De Profecías y Avisos

He oído que las profecías están, son, para que no se cumplan, como advertencias que dice lo que pasará si seguimos por determinado camino. En eso es parecido a lo que se hace en futurología política y social, o lo que se hace en otras ciencias sociales, donde se determina que si estamos en un punto B gracias a que venimos de un punto A lo que nos espera es un punto C. Otra cuestión es lo que muchos interpretan y afirman sobre sucesos probables. Lo que sí se sabe es que el punto A determinó el punto B (estado actual) y que el dependiendo lo que hagas o seas en el punto B será un determinado C u otro. Hay gente bastante bien dotada en las predicciones, son como vigías en una autopista, que ven de donde vienen los coches, donde están y a donde se dirigen; y no es nada parapsicológico, sino más bien “lógico”. Otros no ven lo mismo porque sus puntos de vista son muy limitados o sencillamente no se paran a mirar.

Otro tema es la profecía de origen misterioso o místico, donde la fe juega su carta. A estos no queda más remedio que creerlos por creencias religiosas o espirituales, o porque aciertan en sus profecías. Pero no es tan fácil limitarse a los hechos, a las comprobaciones tácitas. Pues un buen vigía puede usar unas dotes magníficas de observación y pensar que es un extraterrestre o Dios y acertar de todas formas, aunque pensase que es Papa Noel. Puede ocurrir que sea cierto, que Dios le hable, y que no se cumpla la profecía porque la profecía está como aviso, como lo que le pasó a Jonás en Nínive que después de profetizar Dios no castigó la ciudad porque había habido arrepentimiento.

Al final todo se convierte en una creencia por corazonada, por intuicón, porque tus tripas o tu corazón te están gritando que creas en esto o en aquello, independientemente de que el profeta sea auténtico o no, que acierte o no, que sea digno o no.

La norma general es que haya una profecía y que esta se cumpla si hay verdad en el origen, o que haya profecía y no se cumpla porque venga de un mentiroso o loco. También es norma general que se vea mejor que otros o se esté más despierto y se cumplan los pronósticos, y que si se es torpe, sin ciencia y adormilado, no se acierte en los vaticinios. La clarividencia es eso, ver con claridad, por eso la gente contrata abogados, gestores, economistas, médicos, porque son más clarividentes que uno mismo para gestionar presentes y futuros en determinadas facetas. Otra historia son los clarividentes de bola de cristal, que por norma general son grandes psicólogos y embaucadores, que te sacan hasta el número de carné sin que te des cuenta, lo que no significa que no haya auténticos clarividentes, cuya sabiduría viene dada por reductos misteriosos.

Ante esta información ¿qué hay que hacer? Pués tomarlo todo con tranquilidad, estar anímicamente preparados para todo, pero viviendo el presente, el aquí y el ahora, no hacer fanatismos. Por ejemplo, científicamente se sabe que Yellowstone puede explotar de un momento a otro, y practicamente acabar con casi toda vida en el planeta o como mínimo acabar con el mundo que actualmente conocemos. Pero ante esta amenaza no podemos vivir acongojados, encerrados en casa y acaparando alimentos y pilas, y armándonos hasta los dientes, más que nada porque pueden pasar generaciones hasta que esto ocurra. Lo mejor es vivir el presente con la consciencia puesta en el presente, disfrutando de los momentos buenos de la vida e intentando aprender y superar los no tan buenos, intentando ser mejores personas y buenos vecinos. Vivir con miedo es un error. La profecía es un aviso, si se vive con miedo es porque se piensa que no tenemos capacidad para cambiar las cosas. Pero si nos creemos que somos capaces de cambiar nuestras mentes, nuestro comportamiento, la profecía, por muy científica o divina que sea, no se cumplirá, será como Nínive, por mucho que se disguste Jonás, Nostradamus o la NASA

 

 

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s