Todo es Mente y Conciencia

La ley hermética  dice que Todo es Mente, así mismo se afirma que Todo es Energía, si tenemos en cuenta la famosa ecuación de Einstein, toda materia es energía.

El axioma hermético no se debe interpretar con conceptos modernos de mente, la mente como distinción separada, aunque integrada, de emociones, materia, etc. sino que hay que mirarlo que según la antigua tradición y

así coincide el budismo y otras corrientes religiosas y espirituales, la mente integra cualquier característica posible, sean pensamientos o sentimientos, sean acciones, o cualquier otra cosa. Así que todo es mente, una gran mente, aunque en la actualidad tal vez sería más correcto llamar Conciencia, que Todo es Conciencia, para poder distinguir la propiedad intelectual y emocional y física.

Si el axioma fuera: Todo es Corazón o Todo es Materia, también estaría en lo cierto, porque en realidad todo está entrelazado con todo, pues no hay pensamientos puros sin emociones o emociones puras sin materia, etc.

Entrando en este terreno casi se ve uno forzado en recordar las diferentes clasificaciones de la composición del ser humano y del universo que tienen tradiciones ocultistas y esotéricas, llamando campos o cuerpos, y etiquetando con astral, emocional, espiritual, etérico, etc. Y si nos vamos a la Cábala o a las clasificaciones asiáticas o egipcias, tenemos un batiburrillo de sustantivos y adjetivos bastantes amplios. Pero, ¿quién dice la verdad? o ¿quién lo describe mejor? Hay gusto para todos, y casi seguro que todos tienen parte de razón. Pues razón tiene los católicos que dicen: es el cuerpo y el alma; y razón tienen los judíos que dicen que es Nefesh, Ruaj, Neshamá, etc. y que yo haya estudiado, practicamente todos tienen razón, pues son informaciones que aunque unas se extiendan y otras no, han bebido de la misma fuente, y se nota sus paralelismos. Es como cuando se describe por los budistas los distintos bardos, y las ECM, que se parecen tanto, o cuando la moderna física cuántica describe el comportamiento el mundo cuántico y parece que está uno leyendo a los herméticos o a los filósofos griegos, incluso la tradición hindú. Definitivamente, creo en una fuente común, espiritual, como si todos hubiesen podido leer los mismo archivos del disco duro de la gran Conciencia. Otra cosa es lo que cada cual interprete y lo que haga con esa interpretación.

Todo es Mente, axioma cierto, y todo cuanto existe está hecho de mente, desde las galaxias hasta nuestras células hasta nuestros neutrones. Y toda materia contiene información, pues son esa Mente, y nosotros como entes complejos tenemos esa información, somos Mente, somos energía. Por eso, y pongo mi grano de arena al bariburrillo de clasificaciones, yo pienso que la distinción existente de cuerpos no son más que percepciones de diferente niveles de energía: mis sentimientos vibran de ese modo porque yo hago que vibren de ese modo y porque vibran de eso modo son sentimientos y no pensamientos, pues los pensamientos son pensamientos porque yo hago que vibre de se modo, y cada emoción o cada acción o cada pensamiento tienen diferentes niveles de energía, diferente vibración, y las vibraciones parecidas se unifican y potencia, como la misma nota de multitud de pianos. Ahora viene el Santo Grial de esta cena: si yo hago que las cosas sucedan, que vibre, que la energía se mueva, por lo tanto hay una conciencia sobre al composición de la materia y de la forma; así que habría que distinguir, de una manera clara, entre la conciencia y las consecuencias de la conciencia. Pero Todo es Conciencia, quedamos en eso, así que esto me lleva a una nueva conclusión: hay distintos niveles de conciencia, así como Dios tiene una, la Divina, yo tengo otra, y un planeta otra, y una galaxia otra, etc. todas las cuales hacen y crean, no solamente a sí mismas sino su alrededor (si es que se puede hablar de conceptos como dentro y fuera).

Tomar conciencia no es más que situarte en un peldaño superior en los escalafones de las conciencias, evolucionar; pero para tomar conciencia hay primero que despertarla. Toda conciencia forma parte de la Divina, y eso nos situa como un fractal, a escala somos los mismo, Dios y yo estamos hecho de lo mismo y tenemos las mismas características.

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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