La mente en medicina y terapias alternativa

Llevo muchos años dispensando medicamentos, la pura y dura ciencia hecha pastilla, jarabe o inyectable, y tengo la certeza que funcionar funcionan, otra cosa es que te cure de algo y te mate de otro, otra cosa es la mafia de la industria farmacéutica, pero si tomas un paracetamol lo más seguro es que te baje la fiebre y te alivie el dolor. Pero también me consta, pese a la segura eficacia de muchos medicamentos, que el coco del paciente, sus creencias, sus ideas, su mente, afectan a esa eficacia terapéutica, tanto para bien como para mal, con el famoso efecto placebo y nocebo. No es que tenga un estudio serio ni estadísticas, ni mucho menos, es la mera observación año tras año. Hay medicamentos que pienses lo que pienses poco puedes hacer para alterar su eficacia, si te pinchas morfina, te quedas KO; pero hay otros en el que la mente puede hacer de las suyas, porque su impacto químico en el cuerpo no es tan bestia o por lo menos no tan radical, así que me he encontrado gente que se tomaba un antibiótico para dormir, pues creía que era un somnífero, y resulta que le hacía efecto, dormía. He visto gente que al cambiar la caja de color, siendo el medicamento el mismo, pensaba que le haría menos y voila, le hacía menos efecto. También he visto gente que repetía el medicamento y como pensaba que eran distinto no tenía sobredosis, y al contrario, que no tomaba medicamento (en los polimedicados puede suceder estas cosas) pensando que lo tomaba y la tensión la tenía bien. Lo que quiero decir con esto es que si con la química más pura y dura la mente hace de las suyas, ¿qué se puede esperar de las terapias alternativas?

Si tomas algo o haces un ritual o te hacen un exorcismo o un hechizo, donde la química es casi inexistente o simplemente no está, claro que pueden ser efectivas, muy efectivas, o nada efectivas. Pienso que todo depende de las creencias del paciente, de su capacidad mental, de su fuerza de voluntad. Eso significaría, para mi, que la inmensa mayoría de las terapias alternativas, con química o no, deben contar con el efecto placebo o nocebo del paciente. No digo que esas terapias sean inútiles o meros fraudes, pues tendría que decir lo mismo de los medicamentos de la farmacia. Ni unos ni otros son en sí fraudes, que los hay y muchos en todas partes, sino que la eficacia de los tratamientos radica en parte, en más o menos grado, en la mente del paciente.

Necesitaría un libro para explicarme mejor, así que, ya que no tengo tiempo de escribirlo, lo diré en pocas líneas.

Si te tomas un medicamento para bajar la fiebre, necesitas menos injerencia de tu mente para que la fiebre baje. Si tienes injerencia positiva bajará más rápido, si tienes injerencia negativa más lento, incluso si es mucha, ni bajará (esto también va a depender del poder del medicamento).

Si te tomas, por ejemplo, una sal de Schussler para bajar la fiebre, al ser su química menos invasiva o fuerte, necesitarás mucha más injerencia mental. Si no tienes injerencia, prácticamente no te hará efecto, si tienes injerencia negativa te pondrás hasta peor, si tienes positiva te bajará unos grados, si es muy fuerte te pondrá la temperatura bien.

Todo dependerá del tipo de persona, normalmente el que toma una sal, siguiendo con el ejemplo, pensará que es más sano, que es efectiva, y le hará efecto; este mismo paciente piensa que el paracetamol es dañino, y si se lo toma le entrará dolor de estómago, nauseas y la fiebre no le bajará o casi no le bajará.

La ventaja de las terapias y tratamientos alternativos, descontando la mala fe y el fraude descarado, es que es menos invasiva, suele tratar al paciente en varios aspectos a la vez y en diversos campos, tales como las emociones, el cuerpo, la mente, y el efecto placebo es más fácil y fuerte. Su desventaja radica en la fe o predisposición negativa del paciente.

La ventaja de las terapias alopáticas y sus tratamientos es que necesitan menos de la injerencia mental, pero que se puede volver una desventaja si el paciente tiene injerencia negativa. Es ventaja que son más directas, rápidas. Es desventaja que tiene muchos efectos secundarios, interacciones, efectos adversos.

A mi juicio, lo ideal sería poder asociar las terapias tradicionales con las alternativas y tomar lo mejor de cada para ayudar al paciente. La medicina tradicional occidental debe aprender a tomar con seriedad la mente del paciente como una parte indispensable de la sanación, y debe comprender que las emociones afectan al tratamiento y en muchos casos son la raíz del problema, y por lo tanto, mente y emociones son importantes en la medicina o debiera serlo. Las terapias alternativas también debieran mirarse menos al ombligo y aceptar la eficiencia, eficacia y efectividad de la medicina tradicional, pues son muchos siglos de investigación, centrados en el cuerpo, y por lo tanto saben mucho del mismo. Un buen terapeuta alternativo nunca debiera quitarle al paciente sus visita al médico ni retirarle su tratamiento, lo ideal sería que ambos terapeutas hablasen, pero esto es muy difícil, ya que el médico suele ser arrogante o ignorante ante lo alternativo, y el terapeuta suele ver conspiraciones y mala praxis en todo. En un mundo ideal, el médico de cabecera y el maestro reiki o el biodescodificador o el homeópata hablarían. Aunque, en un mundo ideal el paciente se curaría solo a conocer los resortes que mueven su mente y qué hacer para interferir en una cosa u otra.

CAPS1

Para terminar: creo en energías sutiles que son las que la mente manipula o transmuta para que actúe en el organismo, creo que esas energías se manejan mejor a través de las emociones y los pensamientos, pero que hay muchos que se manipulan rápidamente a través de la química del cuerpo. Creo que en esencia las enfermedades provienen de los sentimientos, emociones, pensamientos, y que estos se manifiestan en el cuerpo, y que si bien son efectivos los medicamentos que tratan el cuerpo, debiera ser acompañado con una terapia que tratase la mente, las emociones del sujeto.

CHAK24

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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