La necesidad de saciar

Saciar una necesidad, sea la necesidad real o ficticia, encontrada o buscada, supone una dosis de placer. Pasar hambre y comer por ejemplo, pasar sed y beber. No hay el mismo placer en comer sin hambre y beber sin sed que cuando el hambre y la sed te acucian. En el sexo es igual, en el defecar, en el ducharse, en las adicciones a las drogas, etc. Todo aquello que requiera un malestar y sufrimiento, producto de una necesidad, conlleva un placer, una complacencia, un contento, cuando es saciado.
Esos mismos placeres de la saciedad de las necesidades, no solamente son biológicas, también hay niveles superiores, de necesidades emocionales, mentales, espirituales, que hay que saciar. Todo esto me lleva a pensar que si el malestar por una necesidad biológica es tan dura, ¿cómo será el malestar por la imposibilidad de saciar una necesidad superior? Un ejemplo pudiera ser el amor de pareja, el amor profano, que puede llegar a destruir a un ser humano, en el sentido romántico, cuando ve que no puede saciar esa necesidad amorosa, incluso aunque llegase a saciar una necesidad sexual. El sexo es en sí el sucedáneo o hermano menor del amor; muchos confunden ambas cosas y piensan y sienten que si hay sexo hay amor, el amor está un paso o dos por arriba, y el placer es mayor que el del sexo, aunque no descarte que se puede paliar ambas. Esa es la diferencia entre tener sexo y hacer el amor, por ejemplo. Lo mismo se podría decir de otras necesidades.Es como, si se piensa bien, hubiera una escala de necesidades y de paliaciones, paralelas entre sí, aunque colocadas en distintos estratos del ser humano. La necesidad espiritual, es a todas luces, la mayor de las necesidades y es, por lo consiguiente, la que mayor malestar y sufrimiento produce, y la que mayor placer dará, casi con toda seguridad porque abarcará no solamente su estrato sino todos los demás. Porque pienso que una posición superior en este binomio de necesidad-paliación abarcaría estratos inferiores.
Las necesidades superiores, la espirituales, también, al ser integrativas, abarcan necesidades inferiores y hace que el ser humano tenga multitud de necesidades, multitud de sufrimientos, y que ante la ignorancia de la verdadera magnitud de lo que sucede, busque la paliación por las zonas más bajas. En cierto modo es normal que suceda esto, pues darse cuenta de lo de arriba implicaría un camino recorrido, y ese camino llevaría a un despertar, a la búsqueda de saciar esa sed que se padece en el espíritu.

Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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