Vencer las dificultades

No hay una fórmula milagrosa para vencer las dificultades, o mejor dicho, hay muchas formas posibles para vencer las dificultades, lo que no hay es una forma matemáticamente precisa que como un teorema funcione siempre, por lo cual uno pueda decir: aplicamos esta fórmula y se consigue el resultado deseado. En suma, no hay una forma exacta de vencer las dificultades, y si la hay no la aplicamos bien.

El ser humano es un maremágnum misterioso, está lleno de contradicciones, de rebabas afiladas, de espinas, al igual que de espumosos algodones de azúcar; en sí mismo es todo un cosmos atrapado en una especie de agujero negro en el que no se escapa la persona, en la que el ser está sujeto como el ancla de un barco, soldado al rojo vivo en el arrecife. Así que esperar una forma de actuar, de ser, de estar, de moverse, de ver las cosas, unánime, congruente, es una inutilidad, un acto no previsto en el amplio infinito universo, el infinito exterior y el infinito interior. Visto esto, operar con el teorema conlleva resultados muy distintos, por lo que en la práctica deja de ser infalible y por lo tanto teorema, por lo que se deduce que no hay teorema posible y sí formas parecidas con resultados parecidos en el mejor de los casos, pero sin garantía plausible de que eso suceda.

Aquí nos hallamos ya en el terreno de la experiencia personal, de las propias creencias, de actos de fe y de esperanza.

¿En qué creo yo?, ¿cómo venzo yo las dificultades o las pretendo superar? No lo niego, tengo fe en un poder superior, pero eso no es óbice para plantear otros escenarios. No confío ahora mismo que ese poder superior venga a rescatarme, creo de otra forma, y si actúa no puedo dejar de pensar que son mis propias creencias a través de resortes internos y desconocidos que hacen el trabajo, como si ese ser superior fuera una excusa para hacer milagros, pero no fuese el hacedor de esos milagros. Y no digo que no sea así, líbrame ese ser superior de pensar así; lo que afirmo, más bien intuyo, es que soy yo, solamente yo, moviendo esas energías universales, como si fuera un Harry Potter, el que hace que ocurre la magia. Es lo de la fe mueve montañas, pero no que la fe hará que Dios mueva las montañas, es la fe la que lo hace, el sujeto portador de esa fe.

Creo en el amor, sí, en el amor, no en ese amor ñoño y sentimental, del que nada tengo en contra; no es ese amor lleno de emociones, aunque se sienta a través de ellas. Creo en el amor que es como una dinamo que mueve el universo, como una energía que transmuta y regenera todo. Ese amor está ahí, lo invade todo, lo llena todo, es el amor que codifica las supercuerdas, el que hace que las partícula elementales se aceleren o desaceleren, el que llena todos los huecos, el que nos embarga, nos completa, el que somos, por muy perdidos y misteriosos que seamos. El amor es ese ser superior, o ese superior emana ese amor, o… ni idea; pero intuyo que ambos son uno y uno son todos.

Yo creo en la providencia, en que las cosas serán las que tienen que ser, pero que nosotros somos los que tenemos que hacer que así sea, porque creo que la providencia superior es paralela o una con la providencia personal, la fabricada con esa fe, con esa barita mágica del amor auténtico. Es, para ser más específico, como si todo el universo y ese ser superior se pusiesen a nuestra disposición cuando nosotros actuamos con pureza de corazón. Creo que es ese el secreto para vencer las dificultades, que hagamos lo que hagamos, usemos la fórmula que usemos, sea con el corazón, con autenticidad.

Recapitulando: ten fe de corazón, cree en el amor que todo lo puede, un poco o un mucho de paciencia, perseverancia, y un teorema que puedes aplicar: la providencia divina es tu providencia, el hágase tu voluntad es “será la tuya”, ¿qué cómo? Con pureza de corazón. Si al final algo falla, vuelve a repasar las operaciones, quizás no fallaste y si lo hiciste recapitula. Nunca es tarde. Nunca.

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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