Recuerdo a un niño

Recuerdo un patio con arriate, una casa sin baldosas, una televisión en blanco y negro, un mueble bar desvencijado desde hace siglos, un techo de cañizo, unos largos pasillos, unos cables a la vista, un candil, una colchón de esponjas, unos cuadros de vírgenes, un baúl, una mecedora.

Recuerdo una calle sin asfalto, un arroyo cuesta abajo, unas noches estrelladas en verano, puertas y ventanas abiertas, lagartijas devorando mosquitos.

Recuerdo corrillos de viejas, abuelos con sus vinos, tapitas en las puertas, niños en balcones y terrazas.

Recuerdo el olor a jazmín, a claveles, a geranios, a damas de noche.

Recuerdo al desaborido de mi abuelo, al ausente de mi padre, a mi tía con sus cosas, a mi madre a todas horas; recuerdo a mi abuela con su delantal, su amabilidad, su cariño; recuerdo a mi bisabuela con su bastón, pura dulzura y comprensión.

Recuerdo a mis hermanos, a mi hermana mayor que me enseñó a rezar, a soportar los vaivenes, a mi hermano pequeño, gordito y sonrosado, y a mi hermanita que era un bebé.

Recuerdo la tele, a Jiménez del Oso, a Rodríguez de la Fuente, A José María Iñigo, a Gaby, Fofó, Miliki, Fofito y Milikito… a Curro Jiménez, el Un, Dos, Tres, Barrio Sésamo, Aplauso… y los golpes a la antena.

Recuerdo mi primera cartilla, mi primera carpeta, negra como la de un notario.

Recuerdo la monjas pasear por la calle, a la Guardia Civil en el cuartel, los matojos de la iglesia.

Recuerdo mis pantalones cortos, recuerdo mi pelado de escupidera, mi timidez.

Recuerdo con cariño, con amor, aquel que fui, a mis hermanos, a mis abuelas, al seco de mi abuelo. Recuerdo el hermano de mi abuela, con todos sus hijos, Recuerdo a mis tíos, aquel gamberrete que tanto nos quería, y al otro, a aquel que ya se fue. Recuerdo a mi tía, guapa, chillona y que se desvivía. Recuerdo a mi abuela, a la que siempre echo de menos.

Recuerdo todo.

Como un sueño parece lo vivido, lo recordado, y los años, las décadas, que sepultan todo bajo la manta de las obligaciones, de las preocupaciones, de los quehaceres, no pueden anular mi recuerdo.

Sí, recuerdo todo: un vestido, una sonrisa, un grito, una puerta, un umbral, una bombilla, una tinaja, un níspero, unos pájaros, lo que sentí, lo que viví… Recuerdo: una brisa, las estaciones, lo bueno, lo malo, lo oculto, lo dicho… Recuerdo a un niño.

 

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Acerca de joluvero

Nací en Sevilla, en 1972, y resido en Las Cabezas de San Juan. Soy esposo, padre de tres niños, trabajador en una farmacia, profesión que compagino con mi afición a escribir. Escribo novelas, relatos, poesía, ensayo, todo desde un punto de vista espiritual y profundo, dándole a mis obras incluso varias lecturas paralelas. Me gusta hacer senderismo, andar por el campo, por el bosque, me gusta leer, escuchar música. Me gusta el misterio, lo paranormal, lo oculto, etc.
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